Archive for the ‘ bachillerato ’ Category

¿para qué sirve la filosofía o por qué la filosofía en este momento?

Por: Daniel Santiago Avella Chaparro – Ciclo VI.

¿Qué puede hacer la filosofía en tiempos en los que, como este, se está perdiendo la fuerza de la palabra y vale más las malas acciones para demostrar quién es más fuerte? La filosofía es una herramienta que desafortunadamente está cayendo en desuso. La filosofía se trata de parar y pensar antes de seguir. No es siempre cierto que el que piensa, pierde. Más bien, el que piensa, gana. Gana información, gana argumentos, gana conocimiento.

En un mundo depravado como este, donde últimamente sólo importan los placeres pasajeros y el triunfo efímero, la filosofía puede más que los impulsos y sentimientos si se sabe utilizar y aparte de eso, se utiliza. No en vano los más grandes pensadores han sido frugales y conciliadores, mientras que quienes no quieren pensar son los más promiscuos y contendedores. La razón es necesaria para poder aprender de las experiencias de los demás, en lugar de pasar por el doloroso filtro de tener que experimentar por sí solo el amargo precio del conocimiento, que otros valerosamente ya pagaron por nosotros.

Si tan sólo la humanidad aprendiera de sus propias experiencias y errores, si estuviera decidido a aprender; si estuviera decidido a no cometer los mismos errores de antaño, ¡Qué pacífica sería la humanidad! Pero no. Como humanidad nos rehusamos a aprender, a salir de nuestra propia efímera comodidad para ver un poco, aunque sea un poco más allá de ella. Como humanidad, estamos destinados a repetir la historia.

La filosofía abarca todo el pensamiento humano. Así un pensamiento, por insignificante que sea, ya es filosofía. En este sentido, dependiendo de los diferentes tipos de pensamiento la filosofía puede ser una cura para la maldad humana, o puede ser el alimento de esta. Si nos detenemos a pensar acerca de la filosofía, también abarca pensamientos como el nazismo de Hitler. El racismo, una de las principales características de esta filosofía, está sustentado por pensamientos aparentemente lógicos. Un ejemplo de esto es una controversial cita de David Hume, gran filósofo escéptico de la corriente del Empirismo, en su ensayo De los caracteres nacionales:

“Sospecho que los negros y en general todas las especies de hombres (de las que hay unas cuatro o cinco clases) son naturalmente inferiores a los blancos. Nunca hubo una nación civilizada que no tuviera la tez blanca, ni individuos eminentes en la acción o la especulación. No han creado ingeniosas manufacturas, ni artes, ni ciencias. Por otra parte, entre los blancos más rudos y bárbaros, como los antiguos alemanes o los tártaros de la actualidad, hay algunos eminentes, ya sea en su valor, forma de gobierno o alguna otra particularidad. Tal diferencia uniforme y constante no podría ocurrir en tantos países y edades si la naturaleza no hubiese hecho una distinción original entre estas clases de hombre, y esto por no mencionar nuestras colonias, donde hay esclavos negros dispersados por toda Europa, de los cuales no se ha descubierto ningún síntoma de ingenio; mientras que la gente pobre, sin educación, se establece entre nosotros y se distinguen en todas las profesiones. En Jamaica, sin embargo, se habla de un negro que toma parte en el aprendizaje, pero seguramente se le admira por logros exiguos, como un loro que ha aprendido a decir varias palabras”.

Pensándolo superficialmente, esto parece convincente, pero sabemos que cada una de las culturas humanas se destacó en algún campo de la ciencia: Los árabes fueron ingeniosos en el campo de las matemáticas y la música; Los pueblos americanos precolombinos y los antiguos egipcios fueron excepcionales en la arquitectura…etc.

Hoy en día tenemos el privilegio de saber hacer buena filosofía, constructiva y en pro de la humanidad. Sin embargo nos lo estamos perdiendo. Sabemos que las guerras no traen sino destrucción y muerte, y no hay un resultado satisfactorio para ninguna parte, ni siquiera para la ganadora. Sin embargo en la edad contemporánea siempre se ha hablado de guerras, destrucción y muerte. Incluso muchos pensadores han tratado de imponer sus ideologías por la fuerza en lugar de la palabra, demostrando que sus ideas no tienen fundamento válido y creando guerras de filosofías.

No en vano el siglo XX e conoce como el siglo de las ideologías, y fue precisamente en el siglo XX la época en la que surgieron las peores guerras de la historia. En Colombia, empezamos ese siglo con una guerra ideológica entre liberales y conservadores que diezmó un montón de vidas colombianas. Y el conflicto entre estos acabó con el inicio del conflicto con las diversas guerillas que se han formado en el país.

A nivel mundial, fue en el siglo XX en el que se dieron: La Primera Guerra Mundial, la revolución rusa que terminó con el asesinato (sí, asesinato) del zar Nicolás II y su familia en Ekaterimburgo; la depresión del 29, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra fría, la guerra de Vietnam y la Guerra del Golfo, por nombrar algunos. Aun hoy, prácticamente empezando siglo (en la segunda década de este), ya oímos hablar acerca de la maldad humana como quien pregunta qué hora es.

En lo poco de siglo y de milenio que llevamos, oímos hablar de: El 11 de septiembre de 2001, el bombardeo de Irak, las múltiples amenazas bélicas por parte de Corea del Norte, Insurrección de los pueblos árabes contra sus tiranos líderes, bombas en Boston, terrorismo suicida en los países árabes contra Israel y contra los Estados Unidos, secuestros de personas, secuestros de aviones civiles, asesinatos, torturas, violaciones a los derechos humanos, abusos físicos, emocionales y sexuales; víctimas inocentes, hambruna en los países africanos debido a la mala repartición de los bienes mientras que EEUU los acapara casi todos para sí mismo, discriminación racial hacia los negros mestizos e incluso hacia los blancos, dolor, sangre y muerte. Todo en menos de veinte años.

Entonces ¿Qué puede hacer la filosofía en tiempos de depravación como estos? Los pensamientos correctos podrían ayudar a sanar este mundo, porque si nos detuviéramos a pensar acerca de los métodos que utilizamos como resolución de problemas, estos son inútiles y el mismo transcurso de la Historia nos lo ha demostrado. De nada sirve el uso de las armas para conseguir algo y si nosotros (toda la humanidad) pudiéramos entender eso, si tan sólo dejáramos de llevar por nuestros impulsos y ponerle razón a nuestras acciones, aun en las más insignificantes discusiones de la vida; entonces esa depravación desaparecería.

Sin embargo, pensar es un trabajo difícil, por lo que decidimos no hacerlo y tener que sufrir las consecuencias permanentes de nuestra efímera comodidad.

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EXISTEN FUEGOS

Ilustraccion por Solnoe.

Por: Federico Medina Valencia

Existen distintos tipos de fuegos cada uno con su debilidad y con su zona fuerte, cada fuego es único, ya sea mas apagado o más grande furioso e impetuoso, es por eso que si te acercas mucho a unos  te quemaras o simplemente los apagaras. Federico era uno de esos fuegos que solo existen, no era ni impetuoso ni demasiado débil, el solo existía y ya.  No pensaba en el por qué de su  existencia, ni de qué madera estaba hecho, él se limitaba a observar a los demás, no intervenía ni para bien ni para mal. Algunas veces los saludaba a los otros fuegos y otras no, pero un día eso cambio al ver que cada vez estaba más apagado y por primera vez en su vida se preocupo realmente.  Como no sabía de qué madera estaba hecho no sabía dónde buscarla o siquiera si podía conseguirla para que su fuego ardiera más, no podía pedir ayuda pues, aunque conocía a todos, le eran extraños a la vez, no sabía ni siquiera como se llamaban la mayoría de ellos. De manera que decidió ir solo buscar un poco de su madera por algún lugar, de esa manera recorrió el mundo y cada vez conocía mejor a las personas y estaba sorprendido al ver que la mayoría se prestaban a ayudarle y para cuando se dio cuenta su fuego se había recobrado, volvía ser un fuego de un tamaño promedio, solo que esta vez no solo observaba sino que también ayudaba y se dejaba ayudar. Federico descubrió que su fuego estaba hecho del fuego de los demás.

 Basado en el texto: EL MUNDO del LIBRO DE LOS ABRAZOS, – Eduardo Galeano. 1990

Cuento: El Boom de la Web

Por: SARA HENAO CORTÉS – Estudiante Ciclo V.

Esta es la historia de una niña llamada Yo… en medio de la transformación de una educación clásica a una basada en el autodidactismo.

Trinnnn! el timbre del colegio. “¡Otra vez a clase!” reclaman los niños.

Entrar al salón, sentarte en una silla y arrastrar junto a tus piernas una mesa comúnmente llamada pupitre, poner sobre ella un cuaderno lleno de hojas infinitas, un esfero que mágicamente produce tinta y escribe al apoyarlo sobre algo y pues, depende de la materia algunos otros objetos como lápiz, borrador, sacapuntas, diccionario y lo más importante el corrector, el objeto más utilizado en el bachillerato para corregir los incalculables errores ortográficos en la clase. Todos estos objetos eran los necesarios para tus clases; que cuando empiezas el año añoras ordenarlos y percibir su adorable aroma a útiles nuevos; meses después, o una semana después de entrar de vacaciones, o tal vez a la segunda hora del primer día de clase, ya quieres deshacerte de  ellos.

Todo el mundo en el salón hacía desorden, saltaban, gritaban, jugaban y tiraban los amados y lindos pupitres al piso. Pero inexplicablemente todo quedaba ordenado, perfecto y brillante como la plata; no se escuchaba ni un solo sonido y todos tenían la camisa por dentro al escuchar: – “¡Viene el profesor!!!”

Se escuchaban unos pasos resonantes, veíamos entrar por la puerta a un gigante, al que detrás de un inmenso bigote se le asomaban unos grandes lentes con marco negro y grueso. Todos se paraban a la vez y pronunciaban a una sola voz, la tan repetida frase de todos los días: -“Buenos días querido profesor”, queriendo fingir con gestos de ángeles y niños juiciosos la alegría de entrar a clase. El profesor  se hace enfrente de todos, y empieza a hablar, copia en el tablero algunos números y recita: -“¡En el algebra de Baldor, resuelvan los ejercicios nombrados en el tablero!”.  Todos juiciosos realizaban las operaciones ordenadas por el maestro, y todos al terminar el año, y  después de haber realizado todos los ejercicios y llegar a la página 537, se daban cuenta de que estaban ahí, ahí, las tan deseadas respuestas de todos los ejercicios y nadie se dio cuenta, pues si se copiaban en el cuaderno estas respuestas, el maestro pedía el procedimiento.

Trinnn! Sonaba la salvación de todos, salir a descanso, recreo, medias nueves o filosóficamente el sonido glorioso, que caracterizaba la libertad.

Llegaba la siguiente clase y: “!Ehh!” Por fin, sistemas!” Decían todos. La materia que cualquiera deseaba tener todo el día; entraba el profesor, daba algunas instrucciones y se iba, quedaba el salón libre de regímenes y reglas; todos digitaban su e-mail y contraseña y aparecía la linda página Facebook, donde todos son eran libres y podían personificar a una estrella de Hollywood.

En medio del sonido de teclados digitando, música de todos los estilos y expresiones tipo autistas en la cara; se enviaban mensajes con letras de otro planeta, combinación de mayúsculas con minúsculas y pésima ortografía. ¿Dónde quedaron las clases de ortografía, gramática y caligrafía? Se preguntaban los muy letrados.

Los niños que ya no querían escribir, preferían tan solo digitar y oprimir unas teclas que hacían que mágicamente apareciera el texto. Y obviamente odiaban tener que pasar una clase donde tenían que escribir las palabras completas, con esfero o lápiz, sin salirse de unas líneas y márgenes utilizando signos de puntuación….-Y siempre al terminar la clase de español se escuchaban quejas al respecto.

Nuestra generación en clase de geografía, esperaba  entrar a webs o software’s como Google Earth, Google Maps, etc., pues digitaban solo las iniciales de una palabra y aparecían miles de palabra similares con la palabra exacta que estabas buscando,  solo dabas un  clic y ya, el mapa que estabas buscando. Pero no era así. Teníamos que cambiar la gloria de Google Maps por una hoja calcante o mantequilla, y un lápiz, donde nadie copiaba un mapa igual, todos le inventaban islas y montañas, algunos hasta destruían ciudades (particularmente yo).

Salíamos de la clase de artes, pintados y llenos de engrudo, colbón y papeles; pudiendo en lugar abrir Corel Photo Paint, Photoshop, Illustrator o el más usado anteriormente para hacer collages y fotos fantásticas, Picnick. Era una conclusión crítica a la que llegábamos con mis compañeros. Aunque la verdad no estaba muy de acuerdo pues amo las artes J en toda su expresión.

Alguna vez escuché una pregunta irónica… ¿Por qué aprender a hablar correctamente, enriquecer tu léxico o aprender a escribir una carta? Si en Facebook no existen límites, no hay ortografía ni normas de ICONTEC, y lo mejor ni te esfuerzas en hablar… (Eso me dolió mucho, además que lo veo diariamente, aunque no soy una sabia en la ortografía… me aterran los actuales extremos de su ausencia).

Tenia clase en la granja, una materia que parecia ilógica, pues existiendo Yoville Farm, -¿para qué más?… cultivas y en poco tiempo cosechas, hablas con tus amigos y puedes ganar puntos o hasta dinero, escuché una vez que decía una compañera de clase. La verdad estaba totalmente equivocada, pues todos esos conocimientos nos servirán de por vida.

Y muchos dilemas más acerca de la metodología de las clases. Vivía en medio de confusiones acerca de la mejor forma de aprender. Me inclinaba al exceso por internautizarme por completo… o tal vez por el boom del tema en esos días. Finalmente encontré un equilibrio en mi formación como bachiller, un colegio virtual que suple mis necesidades educativas y me convierte en desarrolladora del conocimiento. Manejo mi tiempo y actividades, tomo un poco de aquí y allá. Me convertí en autodidacta y autónoma en mi educación, ya no dependo tanto de los otros en mi formación, y tengo suficiente tiempo para actividades que me desarrollan como persona y me ayudan a cultivar mi futuro. Soy una estudiante Feliz con más tiempo para la obra Divina. 😀

Esta fue la historia de Sara en su camino a la educación virtual.

EL ZOOLOGICO

Por: Sergio Mariño Pérez – Estudiante Cepaf

Había una vez un zoológico donde vivía un guepardo llamado Rex. El director del zoológico, que se llamaba Muller, no era como cualquier director de un zoológico, no sentía aprecio por los animales, él director solo los usaba para enriquecerse pues cuando algún animalito desaparecía, era por que el los vendía y luego decía que el animal lamentablemente había muerto por la noche.

Rex estaba tomando el tibio sol si dejarse incomodar por Sergio el cuidador de animales, que se pasaba las horas limpiando los recintos de los animales, él amaba a los animales, y después de mucho investigar, logró averiguar porque los animales se desaparecían, descubrió que era el director quien los robaba para venderlos o sacrificarlos por la pieles.

Una noche el oso polar desapareció, otra noche, fue un tigre, pero Sergio un día que entró en la casa del Señor Muller vio a las dos hijas del director con un abrigo de piel de oso polar y a la otra con un abrigo de piel de tigre, en la pared vio además dos cabezas disecadas de tigre y de oso polar y con mucho cuidado y sin que dieran cuenta, tomo algunas fotos y las subió al internet para enviárselas luego a la policía.

Al día siguiente, la policía llegó al zoológico, pero Muller se dio cuenta y se escapo, pero, Sergio, abrió la jaula de Rex, que era muy veloz y él lo alcanzo y lo acorraló amenazándolo con sus dientes filosos hasta que llegó Sergio y lo detuvo para entregárselo a la policía.

Unos días después, Sergio se volvió el director del zoológico y su zoológico se convirtió en el más famoso de la ciudad, porque sus habitantes eran bien cuidados y muy amigables y cuando Muller salió de la cárcel, terminó siendo el encargado de limpiar los recintos de los animales.

FIN

Madriguera idiomática

Por: Jairo Cala O./ Bucaramanga/ Colombia.

Hay quienes me han preguntado por qué este boletín se denomina “Madriguera idiomática”. Yo podría responder que por la misma razón que los padres bautizan con un nombre equis o ye a sus hijos. Pero este nombre tiene un origen.

A los conejos se los conoce también con el nombre de gazapos. De allí la denominación usada para designar las faltas que, involuntariamente, suelen cometerse al hablar o escribir. Como se sabe, los conejos viven en madrigueras. Cuando se introducen allí, es bien difícil sacarlos.

Por analogía, esta columna se denomina “Madriguera idiomática” para desentrañar las imprecisiones, incoherencias y errores (gazapos o conejos) que se ventilan en los medios de comunicación de Colombia. Mi oficio de “cazador” de gazapos lingüísticos, además de voluntario, ¡es muy placentero!

Sigamos, pues, con los conejos de esta ocasión:

 1.- “¿Qué planes tienes mañana?”: Los creadores de un comercial de televisión incurrieron en error al formular esta pregunta, con mezcla indebida de los tiempos del verbo. No se puede hablar de los planes que alguien pueda tener para mañana (tiempo futuro), mediante la formulación de una pregunta en tiempo presente (tienes). Distinto es si se pregunta: ¿Qué planes tienes para mañana? La preposición para cambia, sustancialmente, la situación.

2.- “¡Llámame al celu!”: La manida costumbre de “castrar” vocablos, que muchos publicistas han puesto en boga, lleva a que se atente contra el idioma, como en esta expresión sacada también de un comercial televisado. Aparece aquí la palabra celular con una grave amputación que, precisamente, la deja “incomunicada”. Y no parece ser ese el mensaje que tiene la intención publicitaria de los genios creativos del comercial. El vocablo «celu», naturalmente, no es castizo en nuestro idioma.

3.- “Habrán los ojos muchachos”: En un diario liberal de Bucaramanga, una crónica sobre los famosos “corridos prohibidos”, inspirados en las actividades de los mal llamados “paramilitares”, incluía esta “belleza” lingüística: confundieron el verbo abrir (que se escribe sin hache) con el verbo auxiliar haber (que sí lleva hache). Lo que terminaron diciendo no tiene sentido lingüístico, puesto que habrán es futuro simple del verbo haber, en tercera persona del modo indicativo. Ejemplo: “Ellos habrán concluido su labor, cuando yo llegue allá”. Quien tiene que abrir los ojos (los físicos y el de la mente) es quien redactó semejante esperpento gramatical.

4.- “…el vehículo quedó boca arriba”: dos imprecisiones simultáneas contiene esta expresión, insertada en el mismo diario bumangués. Una, no se escribe «boca arriba», es decir, dos palabras; la expresión es una: bocarriba. Dos, los carros -hasta donde hoy sabemos- no tienen boca alguna. Por tan simple razón, al sufrir accidentes y quedar al revés lo que exponen hacia arriba son sus llantas. En el caso descrito, el automotor quedó volteado, simplemente. Es admisible, incluso, la expresión coloquial “patas arriba”.

5.- “Las autoridades no han registrado capturas por este asesinato, registrado el pasado fin de semana”: Las repeticiones son, usualmente, los más frecuentes errores que suelen cometer los redactores en los medios de comunicación. Así ocurrió en esta oración de una noticia judicial, en un noticiario de televisión. Como son innecesarias, además de malsonantes, lo aconsejable es que se aumente el léxico, particularmente de sinónimos que, por lo que se nota a diario, son esquivos a los cerebros de muchos periodistas colombianos. No de todos, por supuesto. Era suficiente haber escrito: “Las autoridades no han capturado a nadie por este asesinato, registrado (u ocurrido) el pasado fin de semana”.

6.- “El siguiente ‘acto’ es mengano”: Aquí no hay error gramatical alguno. Hay una especie de ofensa a la dignidad humana. A una presentadora de televisión le dio por llamar «actos» a las personas que participan en un concurso, que busca descubrir nuevos talentos del canto. Podría, perfectamente, usar un adjetivo no despectivo; así no deshumanizaría su presencia en el escenario, ni pasaría por indelicada al cambiarles radicalmente su identidad como personas. El mejor sonido que ser humano alguno recibe con sumo agrado es el que produce su propio nombre, pronunciado por otras personas. «El siguiente concursante es fulano», resulta más respetuoso y apropiado.

 7.- “Tenemos un invitado especial”: Tampoco hay error gramatical en esta expresión. Pero, ¡qué curioso!, todos los invitados a los programas de radio y televisión ¡son especiales! ¿Cuándo, entonces, nos presentarán a los otros, a los “no especiales”, o corrientes? Se trata, claro, de una manía oral que tomaron algunos periodistas y locutores; y la emplean repetitivamente, sin considerar que todos los seres humanos somos valiosos; por tanto, todos somos especiales. Luego la locución en comento es una especie de redundancia. Y, en casos aislados, puede llegar a ofender a otros entrevistados cuando el entrevistador olvide decir que ellos también son “invitados especiales”.

 

Rol del profesor en entornos educativos en red


En el artículo que publica en el número de verano de la revista Educause, George Siemens convierte en esquema su importante post -del que nos hicimos eco en su momento- sobre los 7 papeles del profesor en entornos educativos en red (online).

Gracias a Emilio Quintana por la traducción del cuadro al español

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Didáctica de la poesía: breves orientaciones a través de El club de los poetas muertos (I)

Jose Hernández

Trabajar con poesía requiere un ejercicio de abstracción y perspectiva que no siempre es fácil. Recordando estos parámetros, me vino a la mente un conocido fragmento de una película que hoy le he puesto a mis alumnos en clase: El club de los poetas muertos. Como a tantos otros docentes, nos marcó en la adolescencia y hoy he querido hacer partícipes a los alumnos del hecho de crear poesia. Se requiere voluntad y ver el lenguaje poético desde un prisma, una perspectiva diferente a la habitual.

Tampoco hay que olvidar, y recordarles a nuestros pupilos y pupilas, que la poesía es mucho más que contar un número de versos y ordenar las estrofas: hay que entender qué quiere el texto, qué expresa el autor, y  cómo lo interpretamos nosotros como lectores. Otro fragmento de esta película, nos lleva a una imagen semejante a este argumento: entender la poesía.

Fuente: http://www.apuntesdelengua.com