Archive for the ‘ Filosofía ’ Category

El rumbo de la universidad pública*

Por:  Daniela Bretón Hernández

Ciencia Política   – Grado 10º

 

POSTER1

En el texto que debemos analizar se está culpando al neoliberalismo imperante, que se refiere la forma que el liberalismo ha tomado en nuestros días, por estar convirtiendo instituciones nacionales, como son las universidades en elementos comerciales más que educativos, específicamente en nuestro territorio Colombia. Algo que es obvio, algo que todos los colombianos sabemos es que ello no es para beneficio de nosotros, sino “para los de siempre”, para los que supuestamente deberíamos confiar, son ellos los que están intentando inventar maneras para poder beneficiarse económicamente de todos los servicios y beneficios que el gobierno tiene que dar a su comunidad y que son indispensables. Ellos, todos, quieren recibir de todos lados pero sin dar nada a cambio.

Con el fin de poder evaluar y mantener la educación de estas instituciones de una “buena manera”, se ha institucionalizado, gracias a la ley del Plan de desarrollo, lo que se conoce como ‘Observatorio laboral’ para lo que su principal labor es, mediante algunos exámenes, saber si existe o no existe un mercado para alguna profesión y para los egresados de dicha carrera. El examen se realiza a los estudiantes, y se les exige realizarlo para poder graduarse,  este examen es conocido como el ECAES (Examen de la Calidad de la Educación Superior). Existen dos tipos de ECAES, uno para carreras profesionales, en las que las preguntas que hacen son específicamente relacionadas con todos los conceptos, sean básicos o más profundos, de toda la carrera, y la otra clase de ECAES se le realiza a los estudiantes que han decidido estudiar una carrera técnica y las preguntas que se realizan en este, son mucho más generales a comparación de las del otro. Este examen y sus resultados están supervisados por el ICFES (Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior), es la nueva versión para el ICONTEC.

Como todo mal acto en esta vida, estos movimientos tienen sus consecuencias negativas, quienes salimos afectados somos las personas naturales, no los que tiene grandes cargos. La principal consecuencia es que la educación aumentó de precio en grandes cantidades, y eso hace que sea más difícil para muchas personas (la mayoría de los colombianos) conseguir un título profesional que les ayude a trabajar dignamente. Supuestamente dan ayudas para poder financiar las elevadas matrículas de los semestres, eso no es nada más que una manera de dar más poder y riquezas a las personas que no hacen nada por nuestro bien. La segunda consecuencia se ve claramente en la calidad de la educación, porque en vez de incentivar a los estudiantes a hacer lo mejor que ellos puedan, se le impone el criterio de máxima rentabilidad, que es lo que la competencia hace, y por ese criterio se maneja a muchas otras personas.

Se ve una drástica y alarmante reducción en todo aspecto en la calidad de la formación universitaria o educación superior. Todos estos argumentos nos llevan a una pregunta en general ¿Cuál es la calidad que esperamos que nos brinde una universidad ya sea privada o pública? Si queremos ser objetivos, tenemos que investigar acerca de las ideas más básicas de estos temas, respondamos entonces la siguiente pregunta. ¿Para qué sirve las instituciones universitarias?

La respuesta a esa simple pregunta contiene 3 aspectos y objetivos que son: Capacitación individual para poder estar en la competencia del mercado laboral. Generación de conocimientos. Formación de capacidad individual y colectiva de transformación. A continuación las definiremos por aparte, empezando por la capacitación individual para el mercado laboral.

Este primer objetivo abarca un falso concepto, la institución universitaria tiene que enseñar todo lo relacionado con el trabajo que se va a realizar. Ese concepto no incluye forma a un ser humano con valores o principios, sino crear a una persona que pueda ser alguien grande en el mercado del trabajo. Por esa misma razón se ha dado la opción de poder estudiar ayudándose de la tecnología (como es la computadora, y el internet), porqué los conocimientos que se deben transmitir son enteramente “prácticos”, y ese método puede ser más accesible a muchas personas por la gran diferencia entre costos de presencial o virtual. Además en las universidades públicas son libres de contratar a personas que enseñen que no tengan título o nada parecido, sino experiencia en su campo. Como todo estándar de calidad debe tener una base para poder compararse con otro, nuestro nivel de calidad se compara al de otros países, como el nivel educativo de una de las potencias mundiales, los Estados Unidos de Norteamérica, y por eso mismo es que muchas personas han sacado la maravillosa conclusión de que en Colombia se “enseña demasiado”, por eso es que se ven reducciones en los créditos académicos y en las horas que se emplean al estudio universitario.

El segundo aspecto de para qué sirven las instituciones universitarias, habíamos dicho que era la ‘Generación de conocimientos’. En este aspecto también vemos la perdida de la formación como seres humanos ejemplares, y en cambio vemos como las universitarios lo que están logrando es crecer en conocimiento. Y aunque también estas instituciones quieren incentivar la creación de cada uno de sus estudiantes está perdiendo valores que le serían de mucha ayuda para poder entablar relaciones con las personas que lo van a rodear en su campo laboral. En este punto encontramos la causa de una de las enfermedades más comunes en el mundo, que lleva, en muchos casos, a la muerte. Hablamos del estrés que se da por falta de inteligencia emocional. La inteligencia emocional nos ayuda a poder reconocer nuestra emociones y poder utilizarlas en nuestro beneficio, en las situaciones en las que esta ciencia es más útil es el trabajo, así que mi opinión es que instituciones tan serias como lo son las universidades deberían centrarse más en poder formar seres humanos que sean capaces de afrontar sus dificultades manteniendo su personalidad y dignidad intactas que es lo que a este país y a todo el mundo en general le hace falta.

Por último, pero no menos importante, tenemos el objetivo número tres, de para qué sirven los institutos de educación superior, que es el que se refiere a la “Formación de capacidad individual y colectiva de transformación”. En este punto vemos algo que tiene que ver con lo anteriormente mencionado, la importancia de la formación de buenos ciudadanos. Las universidades además de tener la misión de enseñar e instruir, también son parte de la misión de construir la capacidad individual y colectiva de transformación y creación, dando valores como la honestidad,  implantando en los corazones de estudiantes que el que hace las cosas bien, las consecuencias son buenas. También tenemos que recordar que el sistema de universidades públicas es una identidad estatal del orden nacional, es decir, que nos pertenece, y por lo tanto, tiene que ser para nuestro beneficio y para que se formen las próximas generaciones con más razón.

Para hacer un pequeño resumen de todo lo que acabamos de decir, las instituciones universitarias de este país deben tener como objetivo principal la construcción de capacidad individual y colectiva de transformación y de crítica, que va a hacer que la comunidad crezca en cultura, dejando en segundo lugar la generación conocimientos, sin borrarlo de la lista de requerimientos. Además las universidades públicas deben tener su origen y su fuente de sostenimiento debe estar sujeta al control social. Y que la plata que se invierta para estas universidades se vea, porque esas personas que quitan la plata que no es de ellos, nunca les enseñaron algo llamado ‘Ética laboral’ que es lo que se forma con ayuda de la construcción de capacidad individual y colectiva de crítica. Estas instituciones deben verse como método para la adopción de políticas y planes que debe operar en la democracia. Estas instituciones son creadas por la sociedad y son creadas para el servicio de la misma, por eso es que las universidades públicas deben conocer la nación y la región y enfocar su atención hacia su transformación en favor de la colectividad.

Conociendo todo esto, y teniendo nuestro propio concepto formado sobre cómo deberían ser las universidades públicas de nuestro país, no es suficiente con que tengamos el conocimiento sino que hagamos algo para impartirlo o para hacerle ver a las personas que tiene más poder que nosotros que si ellos quieren el cambio puede ser grande y notorio. No se necesita mucha plata para poder hacer los cambios necesarios, sino que se necesita la actitud correcta y así podemos direccionar el rumbo de estas instituciones universitarias que están construidas para nosotros, el pueblo. Así que ¿Qué estamos esperando?

 *Texto escrito a partir del ensayo del profesor Alfonso Conde Cotes: “El rumbo de la universidad pública”

Anuncios

¿para qué sirve la filosofía o por qué la filosofía en este momento?

Por: Daniel Santiago Avella Chaparro – Ciclo VI.

¿Qué puede hacer la filosofía en tiempos en los que, como este, se está perdiendo la fuerza de la palabra y vale más las malas acciones para demostrar quién es más fuerte? La filosofía es una herramienta que desafortunadamente está cayendo en desuso. La filosofía se trata de parar y pensar antes de seguir. No es siempre cierto que el que piensa, pierde. Más bien, el que piensa, gana. Gana información, gana argumentos, gana conocimiento.

En un mundo depravado como este, donde últimamente sólo importan los placeres pasajeros y el triunfo efímero, la filosofía puede más que los impulsos y sentimientos si se sabe utilizar y aparte de eso, se utiliza. No en vano los más grandes pensadores han sido frugales y conciliadores, mientras que quienes no quieren pensar son los más promiscuos y contendedores. La razón es necesaria para poder aprender de las experiencias de los demás, en lugar de pasar por el doloroso filtro de tener que experimentar por sí solo el amargo precio del conocimiento, que otros valerosamente ya pagaron por nosotros.

Si tan sólo la humanidad aprendiera de sus propias experiencias y errores, si estuviera decidido a aprender; si estuviera decidido a no cometer los mismos errores de antaño, ¡Qué pacífica sería la humanidad! Pero no. Como humanidad nos rehusamos a aprender, a salir de nuestra propia efímera comodidad para ver un poco, aunque sea un poco más allá de ella. Como humanidad, estamos destinados a repetir la historia.

La filosofía abarca todo el pensamiento humano. Así un pensamiento, por insignificante que sea, ya es filosofía. En este sentido, dependiendo de los diferentes tipos de pensamiento la filosofía puede ser una cura para la maldad humana, o puede ser el alimento de esta. Si nos detenemos a pensar acerca de la filosofía, también abarca pensamientos como el nazismo de Hitler. El racismo, una de las principales características de esta filosofía, está sustentado por pensamientos aparentemente lógicos. Un ejemplo de esto es una controversial cita de David Hume, gran filósofo escéptico de la corriente del Empirismo, en su ensayo De los caracteres nacionales:

“Sospecho que los negros y en general todas las especies de hombres (de las que hay unas cuatro o cinco clases) son naturalmente inferiores a los blancos. Nunca hubo una nación civilizada que no tuviera la tez blanca, ni individuos eminentes en la acción o la especulación. No han creado ingeniosas manufacturas, ni artes, ni ciencias. Por otra parte, entre los blancos más rudos y bárbaros, como los antiguos alemanes o los tártaros de la actualidad, hay algunos eminentes, ya sea en su valor, forma de gobierno o alguna otra particularidad. Tal diferencia uniforme y constante no podría ocurrir en tantos países y edades si la naturaleza no hubiese hecho una distinción original entre estas clases de hombre, y esto por no mencionar nuestras colonias, donde hay esclavos negros dispersados por toda Europa, de los cuales no se ha descubierto ningún síntoma de ingenio; mientras que la gente pobre, sin educación, se establece entre nosotros y se distinguen en todas las profesiones. En Jamaica, sin embargo, se habla de un negro que toma parte en el aprendizaje, pero seguramente se le admira por logros exiguos, como un loro que ha aprendido a decir varias palabras”.

Pensándolo superficialmente, esto parece convincente, pero sabemos que cada una de las culturas humanas se destacó en algún campo de la ciencia: Los árabes fueron ingeniosos en el campo de las matemáticas y la música; Los pueblos americanos precolombinos y los antiguos egipcios fueron excepcionales en la arquitectura…etc.

Hoy en día tenemos el privilegio de saber hacer buena filosofía, constructiva y en pro de la humanidad. Sin embargo nos lo estamos perdiendo. Sabemos que las guerras no traen sino destrucción y muerte, y no hay un resultado satisfactorio para ninguna parte, ni siquiera para la ganadora. Sin embargo en la edad contemporánea siempre se ha hablado de guerras, destrucción y muerte. Incluso muchos pensadores han tratado de imponer sus ideologías por la fuerza en lugar de la palabra, demostrando que sus ideas no tienen fundamento válido y creando guerras de filosofías.

No en vano el siglo XX e conoce como el siglo de las ideologías, y fue precisamente en el siglo XX la época en la que surgieron las peores guerras de la historia. En Colombia, empezamos ese siglo con una guerra ideológica entre liberales y conservadores que diezmó un montón de vidas colombianas. Y el conflicto entre estos acabó con el inicio del conflicto con las diversas guerillas que se han formado en el país.

A nivel mundial, fue en el siglo XX en el que se dieron: La Primera Guerra Mundial, la revolución rusa que terminó con el asesinato (sí, asesinato) del zar Nicolás II y su familia en Ekaterimburgo; la depresión del 29, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra fría, la guerra de Vietnam y la Guerra del Golfo, por nombrar algunos. Aun hoy, prácticamente empezando siglo (en la segunda década de este), ya oímos hablar acerca de la maldad humana como quien pregunta qué hora es.

En lo poco de siglo y de milenio que llevamos, oímos hablar de: El 11 de septiembre de 2001, el bombardeo de Irak, las múltiples amenazas bélicas por parte de Corea del Norte, Insurrección de los pueblos árabes contra sus tiranos líderes, bombas en Boston, terrorismo suicida en los países árabes contra Israel y contra los Estados Unidos, secuestros de personas, secuestros de aviones civiles, asesinatos, torturas, violaciones a los derechos humanos, abusos físicos, emocionales y sexuales; víctimas inocentes, hambruna en los países africanos debido a la mala repartición de los bienes mientras que EEUU los acapara casi todos para sí mismo, discriminación racial hacia los negros mestizos e incluso hacia los blancos, dolor, sangre y muerte. Todo en menos de veinte años.

Entonces ¿Qué puede hacer la filosofía en tiempos de depravación como estos? Los pensamientos correctos podrían ayudar a sanar este mundo, porque si nos detuviéramos a pensar acerca de los métodos que utilizamos como resolución de problemas, estos son inútiles y el mismo transcurso de la Historia nos lo ha demostrado. De nada sirve el uso de las armas para conseguir algo y si nosotros (toda la humanidad) pudiéramos entender eso, si tan sólo dejáramos de llevar por nuestros impulsos y ponerle razón a nuestras acciones, aun en las más insignificantes discusiones de la vida; entonces esa depravación desaparecería.

Sin embargo, pensar es un trabajo difícil, por lo que decidimos no hacerlo y tener que sufrir las consecuencias permanentes de nuestra efímera comodidad.

Nacidos para Aprender

Born to Learn es el primero de una serie fascinante de animación con el objetivo de proveer acceso a los nuevos descubrimientos realizados sobre como aprendemos los seres humanos.

IMPLICACIONES ÉTICAS Y POLÍTICAS DEL CONSUMO

Que el consumo no es un acto inocente, recuerda el ecólogo José María Borrero en este texto en el que aborda diversos aspectos de ese acto, muchas veces inconsciente, que es la acción de pagar con nuestro dinero por algo, y agrega: «No podemos desconocer el poder que tenemos como consumidores. Nuestras decisiones cotidianas de consumo ejercen una influencia decisiva en el escenario político del mundo».

José María Borrero Navia

En la encrucijada ante la cual nos enfrenta la crisis ambiental, «la función principal de la inteligencia no es conocer, ni crear, sino dirigir el comportamiento humano para salir bien librados de la situación. Es, pues, una función ética»

(Marina, 1998, p. 220)

El consumo es un acto políticamente implicado porque las elecciones cotidianas que millones de personas hacen de  bienes y servicios conducen a consolidar sistemas de producción, tecnologías y relaciones sociales ambientalmente incompatibles, moralmente condenables e injustos. O bien, otros amigables con el ambiente y justos. No podemos desconocer el poder que tenemos como consumidores. Nuestras decisiones cotidianas de consumo ejercen una influencia decisiva en el escenario político del mundo.

Tampoco podemos pasar por alto nuestro servilismo cuando elegimos productos sin tener en cuenta las circunstancias de su manufactura, en especial la responsabilidad ética, ambiental y social del productor. Los poderes que arruinan nuestra vida (léase gobiernos autoritarios, corporaciones transnacionales u otros) operan en instituciones, códigos culturales y relaciones sociales encarnadas, pero no son completamente externos a nosotros porque su poder deriva en buena parte de nuestra voluntad.

Sería necio ignorar el poder que en ocasiones pueden tener fuerzas o factores externos a nuestra voluntad. En consecuencia, nuestra  prioridad política debe ser comprometernos en una batalla cotidiana contra todas las formas de dominación que malogran nuestra voluntad, particularmente contra el poder de una minoría privilegiada para sojuzgar a las mayorías excluidas; el poder del Estado sobre la gente y comunidades; el poder de las ciudades sobre grandes extensiones rurales, abrumadas por su «huella ecológica»; el poder de la racionalidad instrumental sobre el pensamiento complejo, que también tiene estrechos vínculos con la sensibilidad humana.

ARTICULO COMPLETO

Fuente: www.revistanumero.com

La omnipotencia perversa de los medios

Por: José Chalarca/ Tomado de “Con-fabulación”/ Bogotá.
El mundo de los últimos veinte años vive en función de los medios. La radio, la televisión, los periódicos y las revistas se han apoderado de todo: la ciencia, el arte, la política, la vida pública, la vida privada. Nada escapa a sus infatigables tentáculos.
Hoy los avances de la ciencia no se consideran importantes por sí mismos ni su eficacia se mide por incidencias ni beneficios, sino por el tratamiento que le den los medios. Si los medios dicen que es importante y le asignan la magnitud de su trascendencia, pasan: de lo contrario no existen.
Los medios crean personas, personalidades y personajes. Los proyectan y deciden su vida y sus actuaciones a su real antojo y cuando no responden a su manejo o ejecutan una acción que ellos no programaron, entonces los medios, sin ninguna fórmula de juicio, sin ninguna consideración los despojan en público de los ropajes y las excelencias con que los engalanaron y los arrojan inmisericordes a los abismos de la proscripción y de la nada.
Los medios han creado sus propios cuerpos de investigación e inteligencia y fiscalizan todos los tiempos y todos los espacios de quienes tienen alguna notoriedad en cualesquiera de los campos de la actividad humana que están atentos y en alerta permanente para reportar a sus patrones las contravenciones a las normas y los códigos que han impuesto y estos, a su vez, tal y como los reciben de sus informantes y sin que medie el más ligero examen, sin escuchar a la víctima, ni a la necesaria contraparte juzgan el hecho y lo lanzan a la opinión con las respectivas instrucciones para que esta apoye su condena en la picota pública.
Los casos son numerosos en el ahora muy acotado espacio del mundo. Propongo entre los más resonados y dolorosos el de la princesa Diana de Inglaterra, el de Michael Jackson y, recientemente el de la joven cantante británica Amy Winehouse.
Y Colombia no es ajena a este fenómeno con el agravante de que solo hay un periódico de circulación nacional, una sola revista de opinión de distribución generosa entre la opinión calificada, dos cadenas de radio que se pelean la sintonía, no por la calidad de sus programas sino por la truculencia informativa y dos canales de televisión con las mismas perspectivas de las cadenas radiales.
Los medios en nuestro país apuntalados en la tesis de  que la justicia está politizada y su aparato paquidérmico es inoperante, se han tomado por su cuenta la ley, su jurisprudencia y su aplicación. Tipifican las contravenciones, los delitos y las faltas, deciden las penalizaciones y las sanciones y las aplican sin que medie un juicio ni se permita al supuesto infractor echar mano de la presunción de inocencia, la aplicación de un aparato probatorio ni siquiera la presencia acción de un defensor de oficio. El culpable que señalan los medios lo es irremisiblemente y debe recibir el castigo para cuya aplicación han promovido encuestas entre algunos estratos de la opinión pública y ya.
Esta justicia mediática que echa mano de figuras públicas cuya desgracia contribuye a elevar generosamente la sintonía o el volumen de circulación se está replicando en la multitud. Ya son bastantes los casos de linchamiento de supuestos contraventores denunciados por cualquier vecino de barrio. La turba alebrestada y apoyada en la actitud de los medios la emprende entonces contra el supuesto delincuente y no solo contra él sino contra su familia y su patrimonio.
Lo ilustro con un suceso fatal que tuvo ocurrencia en fecha reciente en la ciudad de Medellín. Una niña que viajaba en el metro gritó que el hombre que venía a su lado había rozado su cuerpo. De inmediato los ocupantes del vehículo se abalanzaron sobre el acusado y lo golpearon en forma inmisericorde. Tan dura fue la golpiza que el hombre falleció apenas llegado al hospital.

Seguramente todos los que participaron en ese linchamiento se sintieron muy tranquilos porque habían actuado en defensa de una niña inocente. Nadie dijo nada. Los medios apenas registraron el hecho como uno de los muchos que ocurren en el transporte masivo y la víctima era un don nadie que tenía que utilizar ese tipo de vehículo. Tampoco la justicia oficial porque, ¿cómo determinar el integrante de la turba que propinó el golpe mortal?

Trascendencia internacional de Pedro Gómez Valderrama – Parte II

Por: Ramiro  Lagos/ II Parte.

El ensayo en torno al alto pedestal de Lenin, que se levanta en la plaza roja de Moscú, merece destacarse, no sólo porque Gómez Valderrama pudo “afirmar con veracidad absoluta que “Lenin es el hombre más importante del siglo XX, sino porque esa importancia es observada por el ensayista desde el primer basamento de su prestigio ideológico, hasta el último eco de su voz que llena la atmósfera del entusiasmo colectivo, más allá de las fronteras rusas. Y con base en esa atmósfera comprobatoria y comulgatoria, palpada, vista y olfateda por el ensayista, éste llega a la conclusión de que el Partido Comunista en Rusia es como una religión, haciendo hincapié en que, pese a las miras antitéticas, “para los ojos del burgués hay coincidencias que  dan la impresión de que  realmente se estuviese ante un nuevo fenómeno religioso surgido del ateismo…“Y es indudable que mirando hacia el pico de una increíble pirámide de magnitud cósmica, ha de verse el perfil de Lenin, como “constructor de un mundo nuevo, en quien se resumen todas las excelencias y todas las realizaciones del nuevo Estado”. No quiere decir ni mucho menos Gómez Valderrama, que lo que vieron sus ojos de burgués fuese un paraíso, que por otra parte Moscú, al parecer, es un paraíso del aburrimiento para el espíritu latino  volcado en gozosas extravagancias. Lejos de  exaltar  las utopías de un “lindo país”  para  burguesía, la observación del ensayista se detiene también a hacer marcar sus reparos, penetrando en los núcleos de los desencantados que subrepticiamente se dan la maña de hacer circular los malhumores de su inconformismo. Parte de ese inconformismo procede, según su observación, de los intelectuales que buscan recuperar su libertad personal frente a las pautas férreas del sistema, con la secuela de la censura. Aunque recuerda Gómez Valderrama que “la censura no es una invención soviética, sino de los zares”. Pero el sistema comunista impone normas diferentes como fenómeno colectivo de su Revolución, lo que se ha entendido  paradójicamente como una “dictadura democrática”, sin aceptarse que quienes así lo enjuician, seguramente pertenecen a otra dictadura: la oligarquía con máscara democrática.

El tema de la revolución: cómo se desarrolló, cómo se ve, cómo marcha, es otro de los capítulos centrales de la obra de Gómez Valderrama y él la concibe desde diferentes perspectivas: la revolución del poder y la de la calle, la del Estado y la incorporada al espíritu del pueblo.  Agréguese la del hito  histórico de Octubre y la del obrerismo marchante. La que es secuela de un mundo socialista nuevo que emerge de la utopía y se afianza en una nueva conciencia colectiva. Más la que es imagen de la Revolución de Octubre, cuya proyección se hizo nervio vital del sistema,  aún no parece haber llenado su cometido. Ni lo llenará en forma definitiva, porque, según  concluye el ensayista, “la  revolución cuando se convierte en realización, se conservatiza”.  De ahí el riesgo que corre su institucionalización para quedarse al margen de los acontecimientos futuros que habrán de producirse como emanados de una “Revolución en Marcha“, como sería el sueño de los nuevos o falsos  intérpretes de Marx.

La Unión Soviética  como tema convivido y observado por Gómez Valderrama, induce, por su claridad y por sus planteamientos a secundar las observaciones del ensayista como si estuviésemos alelados en un documental de hechos y razones que invitan al diálogo y a la discusión basados en premisas frescas y en conclusiones de primera mano. Pero Los ojos del burgués, no sólo se detienen en la contemplación del desarrollo histórico y político de la vida rusa sino que, aún más contemplativos y hasta plásticos, se pasean con visos de pinceladas artísticas por la cultura rusa, para ofrecernos los  relieves  de una rica  iconografía, que es expresión del arte ruso, cuya imaginería inspira esa poesía en prosa escultural que el ensayista llama “fiesta de los iconos”.  Y  es precisamente ese ensayo característico del corazón artístico del libro. Un libro de dos alas en la mitad: a la izquierda, temáticamente, el ala revolucionaria y a la derecha el ala del arte tradicional, unido a lo metáforico y al divagar literario. Situada bajo  esas dos alas, la pluma y la imaginación  de Gómez Valderrama  volaron con altura sobre las páginas de su propia obra, para llenar la doble misión de político y de escritor, cuyo éxito culminó en poder expresar de un lado su pensamiento  liberal libremente resguardado, y de otro lado,  el de haber podido re-crear su estilo para solaz de su lectores cultos.

Los ojos del burgués desde sus capítulos más relevantes como “En busca del “homo sovieticus“, “A la sombra de Vladimir Illich”,  “Krasnaia Plotschard”, “La ciudadela del Poder” y “Leningrado”, hasta “La fiesta de los iconcos” para  terminar en el “Regreso de la Utopía”,  nos abre campos  inexplorados de apreciación en que el ensayista también se destaca en su talla de escritor internacional.

Si la primera parte de Los ojos del burgués es una lección desapasionada de lo que fue historia viva de una revolución, “La fiesta de los iconos” es una lección de cultura universal. Un descubrimiento de asombro para los  ojos occidentales. Y en efecto,  fue un acierto también  que Gómez Valderrama hubiese descubierto con ojos artísticos y más libres que  inquisidores, esos dos dioses rusos que él contempló: el del dios muerto de la cultura viva y el del dios  vivo de culto a un tumba  que habla a gritos al mundo: la de Lenin, profeta rojo vivo en el mundo socialista.  No pasa desapercibido para el lector del libro-ensayo de Gómez Valderrama que “La fiesta de los iconos” es la entrada del gran templo de la cultura rusa, después de que al pasar por la Plaza Roja el ensayista lograra captar la apoteosis anímica con el pueblo ruso que también ofició   permanentemente la gran fiesta de los iconcos leninistas.

De Los ojos del burgués pasa Gómez Valderrama, como escritor, a emular la importancia de los grandes novelistas del siglo XX con su obra cumbre La otra raya del tigre, cuyas múltiples ediciones  se registran con éxito en eco de numerosos comentarios de la crítica nacional. El autor  proyecta su pluma hasta España, donde Alianza Editorial publica en 1986 su sexta edición. Desde entonces Gómez Valderrama se abre paso entre los lectores españoles al lado de autores colombianos más conocidos en la Madre Patria tales como Eduardo Caballero Calderón, García Márquez, Mejía Vallejos, Zárate Moreno, Humberto Moreno Durán, Santiago Gamboa y Laura Restrepo, escritores algunos de éstos galardonados como los famosos Premios  Nadal y Planeta (Continuará).

Fuente: Libros y letras

Trascendencia internacional de Pedro Gómez Valderrama Part. I

Por: Ramiro  Lagos
Pedro Gómez Valderrama, nacido en Bucaramanga, en 1923 y  fallecido  en  Bogotá en 1992,es narrador poeta y político. Como escritor supo poner en juego sus dotes enunciadas para ofrecernos una prosa tersa en que el ensayo, la ficción y la poesía se dan la mano para entretejer los hilos áureos de su obra. Únese a ella la fibra política que salta a la palestra para trascender los límites del solar patrio en una obra que bien puede caber dentro de marco internacional bibliográfico: Los ojos del burgués (1971). Ojos diplomáticos de burgués colombiano (oligarca, le gritarían los gaitanistas del pasado) ante la Unión Soviética desvertebrada de hoy. Universal su pluma, en esta ocasión, ello no quiere decir que no estuviese volando en otros estadios cosmopolitas del mundo hispánico para trajinar con tópicos desfronterizados a impulso de corrientes que suenan a novedad por estar irradiadas del fontanal bibliográfico del día.
La bibliografía de Pedro Gómez Valderrama marca un largo itinerario de textos exitosos que van desde sus obras primigenias hasta más allá de  su obra cumbre: La otra raya del tigre  (1977). El ensayista santandereano Jorge Eliécer Ruiz prologa y hace una selección de sus obras completas en l995 bajo el título de Antología de Pedro Gómez Valderrama: prosa y poesía.  Niño prodigio, comenzó a hacerse notorio desde obras primigenias: Normas para lo efímero (1934), Biografía de la campana (1946), cuya inspiración poética lo adentran en la Noche oscura del alma (1948), para ensayar una interpretación a fondo de la poesía de José Asunción Silva. Así alterna el mismo como poeta y ensayista, y ya  consciente de que el ensayo es irradiación de dos géneros fronterizos, la poesía y la filosofía, Pedro Gómez Valderrama comienza a hacer carrera como ensayista con su obra Nosotros y la libertad (ensayo publicado en Los Cuadernos de la Casa de Los Derechos de Bogotá en 1959). Su pluma de ensayista comienza a brillar en las las páginas literarias de El Tiempo, destacándose, desde luego, dentro  de la Generación del 40 como director  de la revista Mito. Fue precisamente en esta publicación de su generación intelectual (Gaitán Durán, Cote Lamus, Jorge Eliécier Ruiz, etc.) donde apareció por primera vez  en forma fragmentaria La procesión de los ardientes  a cuyo proceso literario y estructural se refiere Jorge Eliécer Ruiz, para evaluar su obra. Según Ruiz, el escritor Gómez Valderrama “va tejiendo un trama de relaciones plausibles que llevan al lector de lo aceptado y canónico a lo insólito y heterodoxo. Crea en el sentido real de la palabra, sin necesidad de apelar a la ficción que anula el mundo y desencarna la realidad. La procesión de los ardientes, vista por la crítica como una pequeña obra maestra, resulta para el crítico incalificable por su un multigénero que logra fundir diferentes elementos. Lo que constituye, a su juicio, la unión del “ensayo y el relato,  la narración histórica y la interpretación sociológica, el poema en prosa y el panfleto. No se excluye, por ende, lo político de su obra en prosa. Y es que Gómez Valderrama es un escritor político y un político escritor, sin que el retruécano desplace al literato. Como político fue miembro directivo de su partido, el Liberal. Fino político, anti-sectario, amigo de escritores de  derecha y de  izquierda. Como político ocupó altos cargos ministeriales y diplomáticos. Como Ministro de Educación, patrocinó la publicación de una antología de la nueva poesía colombiana. Y como diplomático, le correspondió  ser el primer Embajador colombiano ante la Unión Soviética después de una larga ruptura política y diplomática entre Colombia y la Unión Soviética. Fue allí durante un año de permanencia en Rusia donde escribió su libro Los ojos del burgués.
Político a la manera europea, sin la beligerancia tropical de algunos de sus copartidarios, se distinguió por su serenidad, su intelectualismo y la exposición elegante y libre de sus ideas frente a la opinión antagónica de sus adversarios. Así pudo cumplir en la Unión Soviética una doble misión: la del diplomático político y la del escritor desapasionado. Y en cumplimiento de su misión fue doblemente sincero: en vez de presentarse como un turiferario del marxismo (ni siquiera como un falso izquierdista a la colombiana), se presentó como la antítesis del sistema soviético: como un burgués. Y en vez de silenciar diplomáticamente su pluma o hacerla cómplice de inciensos sospechosos, la hace flecha de sus ojos agudos pero serenos desde el ventanal diplomático, para darnos la versión  y visión soviética antiburguesa desde la pupila azul del burgués criollo.

Valdría la pena confrontar  la mirada proletaria con la burguesa, frente  al hombre-mito, Lenin, para  darle más crédito a la sinceridad del escritor colombiano, quien, sin hacer la vista gorda a lo que no quiere ver, se convence de la mitificación del héroe rojo ante su pueblo, para destacarlo, mirándolo con asombro y con respeto, en forma distinta a los ojos comunes de Occidente. Si ciertamente  para los occidentales su culto es un símbolo de odios y de tragedia, el escritor no ceja en reconocer que Lenin  es para los desposeídos un emblema de esperanza. Eso que algún escritor perfilaba a Gómez Valderrama como un “liberal feudal”. Lo era, pero ante la tragedia de las clases menesterosas, él ponía también los ojos en la esperanza  ”Es el amanecer, es la nueva vida, es el mundo corregido de las injusticias, de las desigualdades, de la deshonestidad“. Tal es la convicción que se tiene de Rusia y en otras latitudes  donde el profeta rojo universalizó su evangelio ideológico, el cual  hace más eco en el estómago hambriento de las masas amorfas  que en la mente política de los ad lateres que explotan el marxismo para mantenerse en el poder o explotan la ideología de izquierda para crear horizontes de esperanza hacia el marxismo, consiguiendo el mismo objetivo: el poder. Otros, especialmente en nuestros trópicos, lo conseguirán, de todas maneras, con un pie en la izquierda y con otro en la derecha, por si acaso.

Fuente:  www.librosyletras.com