Archive for the ‘ Politica ’ Category

El rumbo de la universidad pública*

Por:  Daniela Bretón Hernández

Ciencia Política   – Grado 10º

 

POSTER1

En el texto que debemos analizar se está culpando al neoliberalismo imperante, que se refiere la forma que el liberalismo ha tomado en nuestros días, por estar convirtiendo instituciones nacionales, como son las universidades en elementos comerciales más que educativos, específicamente en nuestro territorio Colombia. Algo que es obvio, algo que todos los colombianos sabemos es que ello no es para beneficio de nosotros, sino “para los de siempre”, para los que supuestamente deberíamos confiar, son ellos los que están intentando inventar maneras para poder beneficiarse económicamente de todos los servicios y beneficios que el gobierno tiene que dar a su comunidad y que son indispensables. Ellos, todos, quieren recibir de todos lados pero sin dar nada a cambio.

Con el fin de poder evaluar y mantener la educación de estas instituciones de una “buena manera”, se ha institucionalizado, gracias a la ley del Plan de desarrollo, lo que se conoce como ‘Observatorio laboral’ para lo que su principal labor es, mediante algunos exámenes, saber si existe o no existe un mercado para alguna profesión y para los egresados de dicha carrera. El examen se realiza a los estudiantes, y se les exige realizarlo para poder graduarse,  este examen es conocido como el ECAES (Examen de la Calidad de la Educación Superior). Existen dos tipos de ECAES, uno para carreras profesionales, en las que las preguntas que hacen son específicamente relacionadas con todos los conceptos, sean básicos o más profundos, de toda la carrera, y la otra clase de ECAES se le realiza a los estudiantes que han decidido estudiar una carrera técnica y las preguntas que se realizan en este, son mucho más generales a comparación de las del otro. Este examen y sus resultados están supervisados por el ICFES (Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior), es la nueva versión para el ICONTEC.

Como todo mal acto en esta vida, estos movimientos tienen sus consecuencias negativas, quienes salimos afectados somos las personas naturales, no los que tiene grandes cargos. La principal consecuencia es que la educación aumentó de precio en grandes cantidades, y eso hace que sea más difícil para muchas personas (la mayoría de los colombianos) conseguir un título profesional que les ayude a trabajar dignamente. Supuestamente dan ayudas para poder financiar las elevadas matrículas de los semestres, eso no es nada más que una manera de dar más poder y riquezas a las personas que no hacen nada por nuestro bien. La segunda consecuencia se ve claramente en la calidad de la educación, porque en vez de incentivar a los estudiantes a hacer lo mejor que ellos puedan, se le impone el criterio de máxima rentabilidad, que es lo que la competencia hace, y por ese criterio se maneja a muchas otras personas.

Se ve una drástica y alarmante reducción en todo aspecto en la calidad de la formación universitaria o educación superior. Todos estos argumentos nos llevan a una pregunta en general ¿Cuál es la calidad que esperamos que nos brinde una universidad ya sea privada o pública? Si queremos ser objetivos, tenemos que investigar acerca de las ideas más básicas de estos temas, respondamos entonces la siguiente pregunta. ¿Para qué sirve las instituciones universitarias?

La respuesta a esa simple pregunta contiene 3 aspectos y objetivos que son: Capacitación individual para poder estar en la competencia del mercado laboral. Generación de conocimientos. Formación de capacidad individual y colectiva de transformación. A continuación las definiremos por aparte, empezando por la capacitación individual para el mercado laboral.

Este primer objetivo abarca un falso concepto, la institución universitaria tiene que enseñar todo lo relacionado con el trabajo que se va a realizar. Ese concepto no incluye forma a un ser humano con valores o principios, sino crear a una persona que pueda ser alguien grande en el mercado del trabajo. Por esa misma razón se ha dado la opción de poder estudiar ayudándose de la tecnología (como es la computadora, y el internet), porqué los conocimientos que se deben transmitir son enteramente “prácticos”, y ese método puede ser más accesible a muchas personas por la gran diferencia entre costos de presencial o virtual. Además en las universidades públicas son libres de contratar a personas que enseñen que no tengan título o nada parecido, sino experiencia en su campo. Como todo estándar de calidad debe tener una base para poder compararse con otro, nuestro nivel de calidad se compara al de otros países, como el nivel educativo de una de las potencias mundiales, los Estados Unidos de Norteamérica, y por eso mismo es que muchas personas han sacado la maravillosa conclusión de que en Colombia se “enseña demasiado”, por eso es que se ven reducciones en los créditos académicos y en las horas que se emplean al estudio universitario.

El segundo aspecto de para qué sirven las instituciones universitarias, habíamos dicho que era la ‘Generación de conocimientos’. En este aspecto también vemos la perdida de la formación como seres humanos ejemplares, y en cambio vemos como las universitarios lo que están logrando es crecer en conocimiento. Y aunque también estas instituciones quieren incentivar la creación de cada uno de sus estudiantes está perdiendo valores que le serían de mucha ayuda para poder entablar relaciones con las personas que lo van a rodear en su campo laboral. En este punto encontramos la causa de una de las enfermedades más comunes en el mundo, que lleva, en muchos casos, a la muerte. Hablamos del estrés que se da por falta de inteligencia emocional. La inteligencia emocional nos ayuda a poder reconocer nuestra emociones y poder utilizarlas en nuestro beneficio, en las situaciones en las que esta ciencia es más útil es el trabajo, así que mi opinión es que instituciones tan serias como lo son las universidades deberían centrarse más en poder formar seres humanos que sean capaces de afrontar sus dificultades manteniendo su personalidad y dignidad intactas que es lo que a este país y a todo el mundo en general le hace falta.

Por último, pero no menos importante, tenemos el objetivo número tres, de para qué sirven los institutos de educación superior, que es el que se refiere a la “Formación de capacidad individual y colectiva de transformación”. En este punto vemos algo que tiene que ver con lo anteriormente mencionado, la importancia de la formación de buenos ciudadanos. Las universidades además de tener la misión de enseñar e instruir, también son parte de la misión de construir la capacidad individual y colectiva de transformación y creación, dando valores como la honestidad,  implantando en los corazones de estudiantes que el que hace las cosas bien, las consecuencias son buenas. También tenemos que recordar que el sistema de universidades públicas es una identidad estatal del orden nacional, es decir, que nos pertenece, y por lo tanto, tiene que ser para nuestro beneficio y para que se formen las próximas generaciones con más razón.

Para hacer un pequeño resumen de todo lo que acabamos de decir, las instituciones universitarias de este país deben tener como objetivo principal la construcción de capacidad individual y colectiva de transformación y de crítica, que va a hacer que la comunidad crezca en cultura, dejando en segundo lugar la generación conocimientos, sin borrarlo de la lista de requerimientos. Además las universidades públicas deben tener su origen y su fuente de sostenimiento debe estar sujeta al control social. Y que la plata que se invierta para estas universidades se vea, porque esas personas que quitan la plata que no es de ellos, nunca les enseñaron algo llamado ‘Ética laboral’ que es lo que se forma con ayuda de la construcción de capacidad individual y colectiva de crítica. Estas instituciones deben verse como método para la adopción de políticas y planes que debe operar en la democracia. Estas instituciones son creadas por la sociedad y son creadas para el servicio de la misma, por eso es que las universidades públicas deben conocer la nación y la región y enfocar su atención hacia su transformación en favor de la colectividad.

Conociendo todo esto, y teniendo nuestro propio concepto formado sobre cómo deberían ser las universidades públicas de nuestro país, no es suficiente con que tengamos el conocimiento sino que hagamos algo para impartirlo o para hacerle ver a las personas que tiene más poder que nosotros que si ellos quieren el cambio puede ser grande y notorio. No se necesita mucha plata para poder hacer los cambios necesarios, sino que se necesita la actitud correcta y así podemos direccionar el rumbo de estas instituciones universitarias que están construidas para nosotros, el pueblo. Así que ¿Qué estamos esperando?

 *Texto escrito a partir del ensayo del profesor Alfonso Conde Cotes: “El rumbo de la universidad pública”

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¿para qué sirve la filosofía o por qué la filosofía en este momento?

Por: Daniel Santiago Avella Chaparro – Ciclo VI.

¿Qué puede hacer la filosofía en tiempos en los que, como este, se está perdiendo la fuerza de la palabra y vale más las malas acciones para demostrar quién es más fuerte? La filosofía es una herramienta que desafortunadamente está cayendo en desuso. La filosofía se trata de parar y pensar antes de seguir. No es siempre cierto que el que piensa, pierde. Más bien, el que piensa, gana. Gana información, gana argumentos, gana conocimiento.

En un mundo depravado como este, donde últimamente sólo importan los placeres pasajeros y el triunfo efímero, la filosofía puede más que los impulsos y sentimientos si se sabe utilizar y aparte de eso, se utiliza. No en vano los más grandes pensadores han sido frugales y conciliadores, mientras que quienes no quieren pensar son los más promiscuos y contendedores. La razón es necesaria para poder aprender de las experiencias de los demás, en lugar de pasar por el doloroso filtro de tener que experimentar por sí solo el amargo precio del conocimiento, que otros valerosamente ya pagaron por nosotros.

Si tan sólo la humanidad aprendiera de sus propias experiencias y errores, si estuviera decidido a aprender; si estuviera decidido a no cometer los mismos errores de antaño, ¡Qué pacífica sería la humanidad! Pero no. Como humanidad nos rehusamos a aprender, a salir de nuestra propia efímera comodidad para ver un poco, aunque sea un poco más allá de ella. Como humanidad, estamos destinados a repetir la historia.

La filosofía abarca todo el pensamiento humano. Así un pensamiento, por insignificante que sea, ya es filosofía. En este sentido, dependiendo de los diferentes tipos de pensamiento la filosofía puede ser una cura para la maldad humana, o puede ser el alimento de esta. Si nos detenemos a pensar acerca de la filosofía, también abarca pensamientos como el nazismo de Hitler. El racismo, una de las principales características de esta filosofía, está sustentado por pensamientos aparentemente lógicos. Un ejemplo de esto es una controversial cita de David Hume, gran filósofo escéptico de la corriente del Empirismo, en su ensayo De los caracteres nacionales:

“Sospecho que los negros y en general todas las especies de hombres (de las que hay unas cuatro o cinco clases) son naturalmente inferiores a los blancos. Nunca hubo una nación civilizada que no tuviera la tez blanca, ni individuos eminentes en la acción o la especulación. No han creado ingeniosas manufacturas, ni artes, ni ciencias. Por otra parte, entre los blancos más rudos y bárbaros, como los antiguos alemanes o los tártaros de la actualidad, hay algunos eminentes, ya sea en su valor, forma de gobierno o alguna otra particularidad. Tal diferencia uniforme y constante no podría ocurrir en tantos países y edades si la naturaleza no hubiese hecho una distinción original entre estas clases de hombre, y esto por no mencionar nuestras colonias, donde hay esclavos negros dispersados por toda Europa, de los cuales no se ha descubierto ningún síntoma de ingenio; mientras que la gente pobre, sin educación, se establece entre nosotros y se distinguen en todas las profesiones. En Jamaica, sin embargo, se habla de un negro que toma parte en el aprendizaje, pero seguramente se le admira por logros exiguos, como un loro que ha aprendido a decir varias palabras”.

Pensándolo superficialmente, esto parece convincente, pero sabemos que cada una de las culturas humanas se destacó en algún campo de la ciencia: Los árabes fueron ingeniosos en el campo de las matemáticas y la música; Los pueblos americanos precolombinos y los antiguos egipcios fueron excepcionales en la arquitectura…etc.

Hoy en día tenemos el privilegio de saber hacer buena filosofía, constructiva y en pro de la humanidad. Sin embargo nos lo estamos perdiendo. Sabemos que las guerras no traen sino destrucción y muerte, y no hay un resultado satisfactorio para ninguna parte, ni siquiera para la ganadora. Sin embargo en la edad contemporánea siempre se ha hablado de guerras, destrucción y muerte. Incluso muchos pensadores han tratado de imponer sus ideologías por la fuerza en lugar de la palabra, demostrando que sus ideas no tienen fundamento válido y creando guerras de filosofías.

No en vano el siglo XX e conoce como el siglo de las ideologías, y fue precisamente en el siglo XX la época en la que surgieron las peores guerras de la historia. En Colombia, empezamos ese siglo con una guerra ideológica entre liberales y conservadores que diezmó un montón de vidas colombianas. Y el conflicto entre estos acabó con el inicio del conflicto con las diversas guerillas que se han formado en el país.

A nivel mundial, fue en el siglo XX en el que se dieron: La Primera Guerra Mundial, la revolución rusa que terminó con el asesinato (sí, asesinato) del zar Nicolás II y su familia en Ekaterimburgo; la depresión del 29, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra fría, la guerra de Vietnam y la Guerra del Golfo, por nombrar algunos. Aun hoy, prácticamente empezando siglo (en la segunda década de este), ya oímos hablar acerca de la maldad humana como quien pregunta qué hora es.

En lo poco de siglo y de milenio que llevamos, oímos hablar de: El 11 de septiembre de 2001, el bombardeo de Irak, las múltiples amenazas bélicas por parte de Corea del Norte, Insurrección de los pueblos árabes contra sus tiranos líderes, bombas en Boston, terrorismo suicida en los países árabes contra Israel y contra los Estados Unidos, secuestros de personas, secuestros de aviones civiles, asesinatos, torturas, violaciones a los derechos humanos, abusos físicos, emocionales y sexuales; víctimas inocentes, hambruna en los países africanos debido a la mala repartición de los bienes mientras que EEUU los acapara casi todos para sí mismo, discriminación racial hacia los negros mestizos e incluso hacia los blancos, dolor, sangre y muerte. Todo en menos de veinte años.

Entonces ¿Qué puede hacer la filosofía en tiempos de depravación como estos? Los pensamientos correctos podrían ayudar a sanar este mundo, porque si nos detuviéramos a pensar acerca de los métodos que utilizamos como resolución de problemas, estos son inútiles y el mismo transcurso de la Historia nos lo ha demostrado. De nada sirve el uso de las armas para conseguir algo y si nosotros (toda la humanidad) pudiéramos entender eso, si tan sólo dejáramos de llevar por nuestros impulsos y ponerle razón a nuestras acciones, aun en las más insignificantes discusiones de la vida; entonces esa depravación desaparecería.

Sin embargo, pensar es un trabajo difícil, por lo que decidimos no hacerlo y tener que sufrir las consecuencias permanentes de nuestra efímera comodidad.

Revolución y sus cambios linguísticos a través de la historia.

Ana Maria leguizamón, Daniela Bretón, Brenda Contreras e Inti Rubio estudiantes ciclo IV, área sociales. Nos comparten su trabajo colaborativo sobre el concepto de “revolución” y sus cambios linguísticos a través de la historia.

La carta de Hitler que cambió la historia

Fue redactada a máquina y firmada por el líder nazi en 1919, más de dos décadas antes de su apogeo en el poder. Se considera su primer escrito antisemita. Estuvo perdida 70 años y ahora se muestra al público por primera vez.

Diez meses después del final de la primera Guerra Mundial, un veterano alemán que había participado en la contienda escribió cuatro carillas en las que daba fundamentos para tratar “la cuestión judía” desde un punto de vista racional. Tenía 30 años y la firmó de puño y letra en tinta negra, con su letra redondeada: “Respetuosamente, Adolf Hitler”.

El documento, escrito a máquina, está fechado en 1919 y constituye el primer registro histórico de las teorías que luego pondría en práctica, como políticas de estado, el líder del Tercer Reich.

Fue originalmente una respuesta a un colega en el comando militar, Adolf Geimlich, lo que le ha dado su nombre: la Carta Geimlich. Hallada casi 70 años después de haber sido escrita, ahora por primera vez se muestra al público en el Museo de la Tolerancia de la ciudad de Los Ángeles.

Los historiadores considera que es uno de los documentos clave para explicar la historia del siglo XX, que revela el espíritu del líder del nazismo de manera más acabada que su libro fundacional, “Mi lucha”, publicado seis años más tarde.

BBC Mundo le cuenta la historia detrás de estas cuatro páginas amarillentas: ¿qué dice y qué sugiere? ¿Cómo se comprobó su veracidad? ¿Y cuál es el valor documental que podría hacer revisar las teorías de algunos historiadores sobre el pasado reciente?

Las palabras de Hitler

Hitler redactó la carta para Adolf Geimlich, un miembro del Aufklärungskommando, la oficina de inteligencia militar de Munich, como un intento de respuesta a una cuestión urgente: ¿cuál era la situación de los judíos en Alemania después de la derrota en la Gran Guerra y qué posición al respecto tomaban las fuerzas armadas?

Hitler se sentó en una máquina de escribir del ejército y redactó una suerte de ensayo de cuatro páginas, que fue recibido con beneplácito por sus superiores en el departamento de propaganda.

“Es su primer escrito político contando cuáles eran sus planes para los judíos. Es difícil que exista un documento más relevante para comprender la segunda Guerra Mundial: expone cuáles fueron las razones para llevar adelante esa guerra desde la cabeza misma de quien la impulsó, Adolf Hitler”, señaló a BBC Mundo Marvin Hier, decano del Centro Simon Wiesenthal, que adquirió la carta por US$150.000 y la ha puesto a la vista en el museo angelino.

Allí, el líder nacionalsocialista establece que “el antisemitismo es fácilmente caracterizado como un fenómeno emocional. Pero esto es incorrecto. El antisemitismo como un movimiento político no puede y no debe ser definido por impulsos emocionales sino por el reconocimiento de hechos”.

Esos hechos, dice, son postulados irrefutables, como que “el judaísmo es absolutamente una raza y no una asociación religiosa” o que los judíos responden al estereotipo de “acumuladores de riqueza” como un paso hacia la conquista del mundo a través del dinero.

“Todo hombre va detrás de un objetivo mayor, sea la religión, el socialismo, la democracia. Para los judíos éstos son sólo un medio para un fin, la manera de satisfacer su deseo por el oro y la dominación”, expresó quien sería luego la cabeza del brutal Tercer Reich.

Y agregó después: “el antisemitismo que se alimenta de razones puramente emocionales siempre encontrará su expresión en la forma de pogroms (ataques violentos contra judíos). Pero el antisemitismo basado en la razón debe llevar al combate y a la suspensión sistemática de los privilegios de los judíos… Su objetivo final, sin embargo, debe ser la eliminación sin compromisos de los judíos como tal”.

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FUENTE: http://www.semana.com

¿Dónde va la fila?

 

 

 

 

En Bogotá las filas han llegado a ser parte integral del paisaje urbano. Del TransMilenio al estadio y de los bancos a las salas de urgencias. ¿Por qué hacemos tanta cola? ¿Todas son necesarias? ¿Cuántas son evitables? ¿Sabemos comportarnos en una fila? Informe especial sobre uno de los grandes dolores de cabeza de los bogotanos.

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El Pacto Global, una estrategia para empresas sostenibles

Hoy comienza en el Club El Nogal de Bogotá el ‘Congreso de Pacto Global’, que reúne a destacados invitados colombianos e internacionales.

El alemán Georg Kell es el director ejecutivo del Pacto Global, una iniciativa voluntaria que bajo el auspicio de las Naciones Unidas incluye a más de 6.000 participantes de 135 países, que trabajan el tema de la sostenibilidad corporativa.

Al adherir al programa, las empresas que lo integran se comprometen a alinear sus estrategias y operaciones con diez principios universalmente aceptados en cuatro áreas temáticas: derechos humanos, estándares laborales, medio ambiente y anticorrupción.

Precisamente, hoy comienza en Bogotá el ‘Congreso de Pacto Global’, que reúne a destacados invitados colombianos e internacionales. Sobre este y otros temas, Kell conversó con Portafolio.

Tras más de 10 años de haber comenzado, ¿cuál es el balance del Pacto Global?

Desde el 2000 esta iniciativa ha convocado a las empresas para que tengan en cuenta de manera estratégica aspectos ambientales, sociales y de gobernanza en sus operaciones, con la creencia de que los actos responsables de la comunidad de negocios pueden darle a diversas economías los valores que son esenciales para construir confianza en los mercados, impulsar el crecimiento y promover el desarrollo.

En respuesta, líderes de todo el mundo han atendido nuestro llamado.

El Pacto Global es la iniciativa de sostenibilidad corporativa más grande del mundo, con más de 8.000 firmantes, incluyendo 6.200 empresas.

¿Por qué una de las 4 son los derechos humanos?

Los derechos humanos han sido tradicionalmente una preocupación de los Estados. En la medida en que las compañías se dan cuenta de que por razones legales, morales o comerciales tienen que preocuparse por el tema, son confrontadas por un número de desafíos. Por eso deseamos destacar la relevancia de los derechos humanos para la comunidad de negocios, enfatizando en las soluciones prácticas y señalando herramientas y material de guía.

 ¿Qué tanto se ha logrado avanzar en lo que hace a normas laborales?

Nuestros principios son tomados de los de la OIT y nuestra labor consiste en destacarlos y lograr el apoyo de la comunidad de negocios en esta materia. Por ejemplo, somos la principal fuente de referencia de un servicio de la OIT que les ayuda a gerentes y trabajadores a entender la aplicación de los estándares laborales globales.

 ¿Y sobre el medio ambiente?

Programas de las Naciones Unidas han incorporado nuestras iniciativas sobre el clima, al igual que sobre el agua. En el caso de la primera, más de cuatro quintas partes de las grandes compañías que la suscribieron, y una de cada tres pequeñas y medianas empresas, tienen estrategias fácilmente identificables para manejar su impacto sobre el ambiente.

Además, se han impulsado estrategias comprensivas de largo plazo que incluyen tanto empleados de las empresas involucradas como aliados en las cadenas de suministro, competidores, reguladores y la sociedad civil, entre otras acciones.

 ¿Y la lucha contra la corrupción?

Gracias a la alianza con otras áreas de Naciones Unidas y diversos organismos, el Pacto Global contribuye a la lucha contra la corrupción.

Aparte de ello, en diciembre del 2010 lanzamos un proyecto en cinco países para facilitar el diálogo entre sector público y privado, con el fin de explorar oportunidades sobre cómo la acción colectiva puede crear estímulos para el desempeño ético en los negocios. Tales países son Brasil, Egipto, India, Nigeria y Suráfrica.

 ¿Qué viene en el futuro?

Desarrollar oportunidades para el diálogo, el aprendizaje y la acción en todas las áreas. Además, estamos desarrollando nuevas plataformas en áreas como energía sostenible y derechos de los niños.

También tenemos el encargo de organizar un foro sobre sostenibilidad corporativa en el marco de Rio más 20, a mediados del próximo año en Río de Janeiro.

 ¿Cómo ve a Colombia en el contexto del Pacto Global?

Alineada con la participación activa de compañías a lo ancho de América del Sur. El capítulo colombiano incluye un amplio rango de organizaciones y empresas comprometidas con la sostenibilidad corporativa, con un total de 184 participantes. Hacia adelante, creemos que el Pacto Global es la mejor plataforma que la comunidad de negocios en Colombia puede encontrar para hacer sonar su voz como promotora del tema.

 ¿Por qué una empresa debe sumarse a esta iniciativa?

Porque les ofrece a las compañías un marco de políticas para organizar y desarrollar estrategias sostenibles al tiempo que dispone de una plataforma basada en principios universales para impulsar iniciativas innovadoras y alianzas con las sociedad civil, los gobiernos u otros actores.

Además permite crear redes alrededor del mundo, acceder al vasto conocimiento de las Naciones Unidas en estos temas y usar herramientas administrativas y recursos para trabajar en diversas áreas.

 ¿Cuáles son las mayores dificultades que han encontrado?

A pesar de que hemos movilizado a miles de compañías en todo el mundo, todavía estamos lejos de llegar a una masa crítica.

Por lo tanto, un nuevo nivel de desempeño corporativo es necesario para responder a los desafíos globales y responder a la promesa de la sostenibilidad. Nuestro objetivo es llegar a 20.000 participantes corporativos en el 2020.

 Fuente: http://www.portafolio.co/economia/el-pacto-global-una-estrategia-empresas-sostenibles

IMPLICACIONES ÉTICAS Y POLÍTICAS DEL CONSUMO

Que el consumo no es un acto inocente, recuerda el ecólogo José María Borrero en este texto en el que aborda diversos aspectos de ese acto, muchas veces inconsciente, que es la acción de pagar con nuestro dinero por algo, y agrega: «No podemos desconocer el poder que tenemos como consumidores. Nuestras decisiones cotidianas de consumo ejercen una influencia decisiva en el escenario político del mundo».

José María Borrero Navia

En la encrucijada ante la cual nos enfrenta la crisis ambiental, «la función principal de la inteligencia no es conocer, ni crear, sino dirigir el comportamiento humano para salir bien librados de la situación. Es, pues, una función ética»

(Marina, 1998, p. 220)

El consumo es un acto políticamente implicado porque las elecciones cotidianas que millones de personas hacen de  bienes y servicios conducen a consolidar sistemas de producción, tecnologías y relaciones sociales ambientalmente incompatibles, moralmente condenables e injustos. O bien, otros amigables con el ambiente y justos. No podemos desconocer el poder que tenemos como consumidores. Nuestras decisiones cotidianas de consumo ejercen una influencia decisiva en el escenario político del mundo.

Tampoco podemos pasar por alto nuestro servilismo cuando elegimos productos sin tener en cuenta las circunstancias de su manufactura, en especial la responsabilidad ética, ambiental y social del productor. Los poderes que arruinan nuestra vida (léase gobiernos autoritarios, corporaciones transnacionales u otros) operan en instituciones, códigos culturales y relaciones sociales encarnadas, pero no son completamente externos a nosotros porque su poder deriva en buena parte de nuestra voluntad.

Sería necio ignorar el poder que en ocasiones pueden tener fuerzas o factores externos a nuestra voluntad. En consecuencia, nuestra  prioridad política debe ser comprometernos en una batalla cotidiana contra todas las formas de dominación que malogran nuestra voluntad, particularmente contra el poder de una minoría privilegiada para sojuzgar a las mayorías excluidas; el poder del Estado sobre la gente y comunidades; el poder de las ciudades sobre grandes extensiones rurales, abrumadas por su «huella ecológica»; el poder de la racionalidad instrumental sobre el pensamiento complejo, que también tiene estrechos vínculos con la sensibilidad humana.

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Fuente: www.revistanumero.com