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¿Qué lees y te diré quién eres?

I leana Gólcher docente, escritora y promotora cultural nos comenta ¿qué lees y te diré quién eres? Lectores compulsivos: Leen indiscriminadamente. Sin selectividad en la lectura son tan negativos como quien no lee nada.

 Lectores de best seller: Compran libros por el mercadeo de las editoriales. Poco les interesa la trama y calidad literaria o prestigio del escritor. Su criterio obedece a la lista de ‘los más vendidos’ que se publican en los medios. Muestran preferencia por los autores extranjeros. A menudo menosprecian al escritor nacional.

 Lectores superficiales: Prefieren la lectura fácil en las revistas y paquines, para ellos la imagen es más importante que el texto. Les agrada la lectura en cápsulas, sin mayor profundidad.

 Lectores a medias: Jamás concluyen un libro, argumentan toda clase de excusas, falta de tiempo, no tiene ritmo, la trama es complicada, temas escabrosos, etc. Compran libros sin la asesoría adecuada.

 Lectores de fotocopia: Se niegan a invertir en libros, alegan costos altos y violan las disposiciones de la Ley de Derecho de Autor y fotocopian sin piedad todo el libro. Son lectores descontextualizados, no les interesa el mensaje integral de la obra, sino ‘algunos capítulos’. El regateo es una de las características de su personalidad.

 Lectores coleccionistas: Con alto poder adquisitivo, compran libros en función del alto costo de su impresión, calidad de la portada, tipo de papel, estuche del libro. El afán es meramente decorativo y estético, con el propósito de impresionar, usualmente, coloca los hermosos libros en los sitios más visibles de su residencia u oficina.

 Analfabetas funcionales: Se niegan a comprar libros, alegan que se informan a través de otras formas de comunicación. Sienten profundo rechazo por la lectura, los escritores, las bibliotecas. Si llegan a ocupar un cargo administrativo relacionado con los libros, no prestarán mayor importancia al cuidado, promoción y difusión del libro. Los dejarán a la deriva.

 Enemigos del libro: Son personas altamente peligrosas, aprovechan cualquier excusa para destruir los libros, al leer realizan prácticas lesivas a la integridad del libro, lo mutilan, lo rayan, doblan las páginas, se humedecen los dedos para pasar las páginas, leen con las manos sucias. En esta categoría se encuentran los ladrones de libros, que luego los venden en Salsipuedes o La calle del espanto.

 Lectores profesionales: están enterados de los nuevos conocimientos, los nuevos títulos y autores. Leen con atención la introducción y el índice de un libro antes de comprarlo. Persiguen fines específicos para la lectura. Leen con múltiples propósitos: entretenimiento, superación profesional, autoayuda, actualización profesional. Usualmente tienen una biblioteca muy organizada y que incorpora lecturas importantes en su computadora con fines de difusión y uso intensivo.

 Lectores modernos: Leen de 350 a 400 palabras por minuto; conocen las mejores ofertas editoriales, visitan frecuentemente las librerías con fines de búsqueda selectiva. Adquieren libros de autores nacionales y extranjeros.

 Su computadora tiene los programas necesarios para leer materiales electrónicos, ‘bajar información’ de la Internet; leen organizadamente e integran los mensajes a su vida personal o profesional. Comparten sus lecturas, escriben y comentan sobre lo leído; si pide prestado algún libro, lo regresa a su dueño en iguales condiciones a las recibidas; su vida cotidiana se enriquece como resultado de su dedicación a la lectura; su éxito obedece en gran medida a las enseñanzas obtenidas mediante la buena lectura y los ejemplos en su hogar y en la escuela. Asisten a círculos de lectura.

 Yo, Richard Brooks, como lector prefiero a los apasionados, que leen todos los días, comentan sus lecturas y promueven las obras leídas. Son críticos, reflexivos y creativos. Son exigentes del diseño narrativo, aprecian la prosa y el sentido subyacente de cada palabra. Son selectivos en sus lecturas, tienen una panorámica mundial de la literatura, conocen los clásicos de todas las épocas, saben dialogar con el autor y la obra. Leen sin prejuicios ni convencionalismos, con horizontes abiertos, son tolerantes a todas las ideas. Disfrutan de los buenos libros. Y sobre todo, promueven al Panamá literario y participan de los círculos de lectura. Donan sus libros a la Biblioteca Nacional.

 Recomiendo Tertulia Literaria por Radio Panamá 94.5 FM los sábados a las 10 a.m., así como la asistencia a la reunión mensual del Círculo de Lectura Guillermo Andreve en Exedra, el sábado 17 de septiembre a las 10:30 a.m. ¡Al leer somos mejores!

 Leer Memoria de mis memorias y Los rostros del tiempo de Ricardo A. Ríos T. es conocer a Panamá y amarlo.

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¿Mes de la alfabetización? I Parte

Por: Aurora Carrillo, Directora Ejecutiva y Pedagógica, Fundación Transformemos y Rodolfo Ardila/ La Calera/ Cundinamarca/ Colombia.

En el siglo XXI únicamente enseñar a leer y escribir es una pérdida de recursos, está comprobado que la vuelta de un año son iletrados funcionales, lo que hay que hacer es incluir en el sistema educativo a los jóvenes y adultos entre 15 y 45 años, que han abandonado el colegio en los últimos treinta años, enseñándoles a leer y dándoles una educación pertinente con aulas interactivas que les permita culminar su bachillerato y convertirse en generadores de desarrollo y gestores de paz en un lapso de cuatro años.

A estas alturas no podemos culpar a nadie de que diez millones de compatriotas mayores de quince años no culminaran sus estudios, entre los que se cuentan cerca de 2´700.000 iletrados, pero al mismo tiempo es culpa de todos.

Sin educación las locomotoras de la prosperidad no tendrán las tripulaciones requeridas y sí un inmenso público que sumido en la pobreza únicamente las podrá ver pasar.

Cartagena de Indias con la atención integral de 25.000 jóvenes y adultos, desde enseñarles a leer y escribir hasta que culminen su bachillerato, a través del sistema educativo oficial y el modelo educativo Transformemos Educando, está demostrando que si se puede enfrentar y solucionar este grave problema social.

 En un intento por lograr que los países y sociedades le prestaran atención al flagelo del analfabetismo y la falta de estudio de las grandes mayorías pobres del mundo, la UNESCO declaró septiembre como mes mundial de la alfabetización, pero la verdad es que pese a los esfuerzos realizados y la inmensa felicitación y agradecimiento que merecen todos los docentes, entidades e instituciones que han asumido con responsabilidad la educación formal de los jóvenes y adultos iletrados y que han desertado del sistema educativo, al conocer las cifras no encuentra uno que celebrar y por está razón la Fundación para el Desarrollo Social Transformemos quiere invitar a todo el país a reflexionar sobre la necesidad de brindarle a los diez millones de colombianos entre los 15 y 45 años, que no han podido culminar sus estudios de primaria y bachillerato, entre los que se cuentan casi tres millones de iletrados, y que pertenecen al 49.5% del país declarado en pobreza e indigencia monetaria, según las nuevas mediciones, una educación formal de calidad, acorde a su cultura y que responda a sus necesidades sociales y económicas, convirtiendo a la educación en la herramienta fundamental para generar desarrollo y equidad.

Los estudios de los expertos son contundentes, en los resultados presentados por Alfredo Sarmiento en el Proyecto Educación Compromiso de Todos bajo el texto “Situación de la educación en Colombia – Preescolar, básica, media y superior”, realizado con el apoyo de la Fundación Corona, Fundación Antonio Restrepo Barco, UNICEF, Fundación Saldarriaga Concha, Universidad de los Andes y la Universidad del Norte en el 2010 y luego de evaluar las cifras del DANE y de matrícula del Ministerio de Educación, concluyó que solamente el 22% de los estudiantes que ingresan a primer grado logran culminar el grado once. Esto significa que, de cada 5 niños que iniciaron sus ciclo de educación en el sistema, 4 son expulsados, es decir han salido de su proceso formativo, de tal manera que al analizar las últimas tres décadas vamos a encontrar que más de diez millones de colombianos entre los quince y cuarenta y cinco años no saben leer ni escribir, no culminaron sus estudios de primaria o no han podido terminar su bachillerato.

 Al cruzar estas cifras con las de pobreza e indigencia se demuestra que en su gran mayoría quienes no han culminado sus estudios son los más pobres y cuando las comparamos con los datos que arroja la investigación que adelantó la Fundación Transformemos con los jóvenes entre 18 y 23 años que ingresaron a la Primera Brigada del Ejército en Boyacá a prestar el servicio militar obligatorio en el 2011, todos pertenecientes a la población pobre e indigente, encontramos que el 7% no sabe leer ni escribir, el 10% no ha culminado su primaria, el 59% no ha culminado su secundaria y 24% no han culminado su grado 11, vemos que es una realidad el hecho de que la población más pobre de nuestro país, el 49.5% del total de los colombianos, no han culminado sus estudios de primaria o bachillerato.

Lo más grave es que no estamos hablando de la población más vieja, esa imagen de que los iletrados son viejitos es lo más lejano de la realidad, estamos hablando de hombres y mujeres entre los 15 y 45 años, en plena edad productiva, personas con hijos y responsabilidades, que están marginadas social y económicamente por que no han podido estudiar.

Estas personas son las desplazadas que no saben llenar un formulario para exigir sus derechos, los damnificados del invierno y la violencia que deben pagar para que otro les llene los formularios para recibir los auxilios y que luego son despojados por que quien los ayudó, colocó su nombre en el formulario y no el de las victimas, los despojados de su tierra obligados a firmar documentos que no saben leer, la carne de cañón para los grupos armados al margen de la ley y todo tipo de organizaciones criminales, en fin son las victimas de todos los horrores de la pobreza y la guerra.

 

 

Trascendencia internacional de Pedro Gómez Valderrama – Parte II

Por: Ramiro  Lagos/ II Parte.

El ensayo en torno al alto pedestal de Lenin, que se levanta en la plaza roja de Moscú, merece destacarse, no sólo porque Gómez Valderrama pudo “afirmar con veracidad absoluta que “Lenin es el hombre más importante del siglo XX, sino porque esa importancia es observada por el ensayista desde el primer basamento de su prestigio ideológico, hasta el último eco de su voz que llena la atmósfera del entusiasmo colectivo, más allá de las fronteras rusas. Y con base en esa atmósfera comprobatoria y comulgatoria, palpada, vista y olfateda por el ensayista, éste llega a la conclusión de que el Partido Comunista en Rusia es como una religión, haciendo hincapié en que, pese a las miras antitéticas, “para los ojos del burgués hay coincidencias que  dan la impresión de que  realmente se estuviese ante un nuevo fenómeno religioso surgido del ateismo…“Y es indudable que mirando hacia el pico de una increíble pirámide de magnitud cósmica, ha de verse el perfil de Lenin, como “constructor de un mundo nuevo, en quien se resumen todas las excelencias y todas las realizaciones del nuevo Estado”. No quiere decir ni mucho menos Gómez Valderrama, que lo que vieron sus ojos de burgués fuese un paraíso, que por otra parte Moscú, al parecer, es un paraíso del aburrimiento para el espíritu latino  volcado en gozosas extravagancias. Lejos de  exaltar  las utopías de un “lindo país”  para  burguesía, la observación del ensayista se detiene también a hacer marcar sus reparos, penetrando en los núcleos de los desencantados que subrepticiamente se dan la maña de hacer circular los malhumores de su inconformismo. Parte de ese inconformismo procede, según su observación, de los intelectuales que buscan recuperar su libertad personal frente a las pautas férreas del sistema, con la secuela de la censura. Aunque recuerda Gómez Valderrama que “la censura no es una invención soviética, sino de los zares”. Pero el sistema comunista impone normas diferentes como fenómeno colectivo de su Revolución, lo que se ha entendido  paradójicamente como una “dictadura democrática”, sin aceptarse que quienes así lo enjuician, seguramente pertenecen a otra dictadura: la oligarquía con máscara democrática.

El tema de la revolución: cómo se desarrolló, cómo se ve, cómo marcha, es otro de los capítulos centrales de la obra de Gómez Valderrama y él la concibe desde diferentes perspectivas: la revolución del poder y la de la calle, la del Estado y la incorporada al espíritu del pueblo.  Agréguese la del hito  histórico de Octubre y la del obrerismo marchante. La que es secuela de un mundo socialista nuevo que emerge de la utopía y se afianza en una nueva conciencia colectiva. Más la que es imagen de la Revolución de Octubre, cuya proyección se hizo nervio vital del sistema,  aún no parece haber llenado su cometido. Ni lo llenará en forma definitiva, porque, según  concluye el ensayista, “la  revolución cuando se convierte en realización, se conservatiza”.  De ahí el riesgo que corre su institucionalización para quedarse al margen de los acontecimientos futuros que habrán de producirse como emanados de una “Revolución en Marcha“, como sería el sueño de los nuevos o falsos  intérpretes de Marx.

La Unión Soviética  como tema convivido y observado por Gómez Valderrama, induce, por su claridad y por sus planteamientos a secundar las observaciones del ensayista como si estuviésemos alelados en un documental de hechos y razones que invitan al diálogo y a la discusión basados en premisas frescas y en conclusiones de primera mano. Pero Los ojos del burgués, no sólo se detienen en la contemplación del desarrollo histórico y político de la vida rusa sino que, aún más contemplativos y hasta plásticos, se pasean con visos de pinceladas artísticas por la cultura rusa, para ofrecernos los  relieves  de una rica  iconografía, que es expresión del arte ruso, cuya imaginería inspira esa poesía en prosa escultural que el ensayista llama “fiesta de los iconos”.  Y  es precisamente ese ensayo característico del corazón artístico del libro. Un libro de dos alas en la mitad: a la izquierda, temáticamente, el ala revolucionaria y a la derecha el ala del arte tradicional, unido a lo metáforico y al divagar literario. Situada bajo  esas dos alas, la pluma y la imaginación  de Gómez Valderrama  volaron con altura sobre las páginas de su propia obra, para llenar la doble misión de político y de escritor, cuyo éxito culminó en poder expresar de un lado su pensamiento  liberal libremente resguardado, y de otro lado,  el de haber podido re-crear su estilo para solaz de su lectores cultos.

Los ojos del burgués desde sus capítulos más relevantes como “En busca del “homo sovieticus“, “A la sombra de Vladimir Illich”,  “Krasnaia Plotschard”, “La ciudadela del Poder” y “Leningrado”, hasta “La fiesta de los iconcos” para  terminar en el “Regreso de la Utopía”,  nos abre campos  inexplorados de apreciación en que el ensayista también se destaca en su talla de escritor internacional.

Si la primera parte de Los ojos del burgués es una lección desapasionada de lo que fue historia viva de una revolución, “La fiesta de los iconos” es una lección de cultura universal. Un descubrimiento de asombro para los  ojos occidentales. Y en efecto,  fue un acierto también  que Gómez Valderrama hubiese descubierto con ojos artísticos y más libres que  inquisidores, esos dos dioses rusos que él contempló: el del dios muerto de la cultura viva y el del dios  vivo de culto a un tumba  que habla a gritos al mundo: la de Lenin, profeta rojo vivo en el mundo socialista.  No pasa desapercibido para el lector del libro-ensayo de Gómez Valderrama que “La fiesta de los iconos” es la entrada del gran templo de la cultura rusa, después de que al pasar por la Plaza Roja el ensayista lograra captar la apoteosis anímica con el pueblo ruso que también ofició   permanentemente la gran fiesta de los iconcos leninistas.

De Los ojos del burgués pasa Gómez Valderrama, como escritor, a emular la importancia de los grandes novelistas del siglo XX con su obra cumbre La otra raya del tigre, cuyas múltiples ediciones  se registran con éxito en eco de numerosos comentarios de la crítica nacional. El autor  proyecta su pluma hasta España, donde Alianza Editorial publica en 1986 su sexta edición. Desde entonces Gómez Valderrama se abre paso entre los lectores españoles al lado de autores colombianos más conocidos en la Madre Patria tales como Eduardo Caballero Calderón, García Márquez, Mejía Vallejos, Zárate Moreno, Humberto Moreno Durán, Santiago Gamboa y Laura Restrepo, escritores algunos de éstos galardonados como los famosos Premios  Nadal y Planeta (Continuará).

Fuente: Libros y letras

La descortesía: ese “sapo” que nos tragamos a diario

Por: Jairo Cala Otero/ Bucaramanga/ Colombia.

– “Es lamentable que la gente de hoy no tenga un poco de cortesía. Uno escribe y escribe mensajes, y nunca sabe si sus destinatarios los recibieron; casi nadie responde los correos de Internet”- se quejó mi interlocutora a través del teléfono celular. Pero a pesar de la gran realidad, se le escuchaba resignada. Qué se puede hacer frente a tanta gente descomedida, que no ha querido aprender a ser más humana; a respetar al otro, pareció concluir.

El tema no duró mucho, no valía la pena prolongarlo. No porque no tenga importancia, sino porque ese fenómeno -el de la descortesía de no responder los mensajes- parece no tener remedio entre quienes lo promueven y alientan con su actitud desdeñosa. Viramos, entonces, a otro tema menos “mortificador”.

Pero a mí me quedó la gana de escribir sobre él, porque es útil reflexionarlo; y exhortar comedidamente a los “sordos” y “ciegos”, a ver si algún día logran entrar en sintonía con la cortesía humana y el respeto hacia sus semejantes. No todo está perdido. Muchos logran superar etapas escabrosas de peor nivel. Por qué no habrían de cambiar quienes enmudecen luego de leer unos mensajes que han llegado a sus buzones electrónicos.

Es preciso abordar algunas consideraciones, para no pecar de enjuiciadores y condenadores a ultranza. La primera: no todos contestan los mensajes que reciben por la red global de comunicaciones, porque no han aprendido a usar ese medio de comunicación. La gran mayoría lee los textos, uno a uno, y después de algún tiempo (a veces horas) cierra su página sin considerar la importancia de cada mensaje; al final, como todos los correos quedaron como leídos, ya no saben cuál vale la pena responder de inmediato. Si al día siguiente quieren contestar, no se acuerdan cuál era; ni saben buscarlo en medio de tanto “bombardeo” de texto y diapositivas que les ha llegado. La segunda: muchos tienen temor de escribir al emisor, porque acusan graves falla de redacción; entonces, no quieren pasar por la pena de ser considerados como desacertados en esa materia. Esta conclusión es muy personal, me la han confesado algunos lectores de mis artículos reflexivos y de español correcto. La tercera: hay personas deliberadamente mal intencionadas, no tienen un ápice de deseo de contestar ningún mensaje; son ermitañas en materia de comunicación, tienen un bajo nivel de calidad en sus relaciones humanas y se enconchan por voluntad propia aunque vivan rodeadas de otros seres vivos.

A quienes clasifican para la primera consideración, vale decirles que hoy es inexcusable no saber aun cuando sea lo elemental en materia de informática. Ya lo sentenció el magnate de las computadoras, Bill Gates: “Quien no esté a tono con la informática es el analfabeta del siglo XXI”. Es preciso, entonces, no quedarse a la zaga. De lo contrario, nos arrollará el aluvión de novedades que cada día nos acelera, y nos pone en sintonía con otro ritmo de vida. Pretender atajar ese fenómeno simplemente con la pasividad es más que inútil, ¡es imposible!

Los segundos, los temerosos de que se les censure porque escriben mal, deben eliminar ese complejo. Primero, porque la mala redacción es superable; y para ello hay que conocer el idioma, que tiene dispuestos portales y libros sobre gramática, además de gente dedicada a cultivar su correcta aplicación. Y segundo, porque mientras ese proceso avanza, contestar un mensaje restaría peso a la forma de escritura, y se convertiría en un indicativo de que dentro de esa persona hay un ser humano que ha decidido ingresar al mundo de los buenos modales, de la cortesía, del respeto por quien le ha escrito.

Las personas del tercer grupo parecen ser indómitas. O contumaces sin remedio. Poco se puede hacer para sacarlas de ese mundo de automarginalidad, donde se refugian motu proprio para no interactuar con sus semejantes. Es su derecho. Lo que no se logra entender es para qué, entonces, abrieron una cuenta de correo electrónico. Porque la comunicación es de doble vía: tiene un emisor y un receptor; y este también puede (y debe) ser emisor, que convierte al primero en receptor también. Un locutor me decía algún día: “No me gusta que me manden correos”, al explicarme por qué no suministraba su dirección electrónica a sus amistades. Este caso parece ser más serio. Que lo haga un lego, es entendible; pero que así proceda un “comunicador”, ya raya en lo insólito.

Entre unas y otras consideraciones lo cierto es que, por otra parte, hoy cobran más validez las palabras de Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes (Cantinflas), quien decía que cada día poseemos más aparatos pero somos más pigmeos como seres humanos. ¡Cuánta razón le asistía, y cuánta falta hace él!

 Fuente: http://www.librosyletras.com

Comprendiendo el genio de Steve Jobs a través de sus mejores frases

Steve Jobs fue durante los últimos años el ejecutivo más popular del planeta. Amado y odiando por millones de personas alrededor del mundo, Steve se caracterizó durante su tiempo como capitán de Apple por ser una persona con una personalidad icónica y con unos puntos de vista tan interesantes como controversiales.

Ahora que sale de la presidencia de la empresa, seguramente Steve dejará de estar en el ojo del huracán mediático, pero como lo demuestran las siguientes citas –tomadas de una colección de The Wall Street Journal y una de Gizmodo– dejó lecciones memorables para la industria y para el mundo en general.

El listado está dividido en los temas que Steve más tocó durante su mandato en Apple, y van desde sus puntos de vista sobre la industria hasta opiniones personales sobre el diseño y Bill Gates. Sin embargo, quizás los mejores consejos que Steve nos ha dejado durante sus años como protagonista del mundo tecnológico son aquellos que hablan sobre la vida y la muerte, y por esa razón los dejamos para el final. No se salte los demás, pero no se pierda los últimos.

Sobre la tecnología:

“Creo que ha juntado más al mundo y continuará haciéndolo. Hay desventajas para todo, hay consecuencias no intencionales para todo. La tecnología más corrosiva que he visto en mi vida es la televisión, pero por otro lado la televisión, en su mejor momento, es magnífica” –Revista Rolling Stone, diciembre 3 de 2003.

“Cambiaría toda mi tecnología por una tarde con Sócrates” –Revista Newsweek, 2011.

Sobre Apple:

“Siempre hemos sido descarados cuando se trata de robar grandes ideas”. –Documental para la PBS, ‘Triumph of the Nerds’, 1996.

“Cuando uno empieza a resolver un problema, las primeras soluciones que uno se encuentra son muy complejas, y la mayoría de la gente se detiene allí. Pero si uno sigue, y uno vive con el problema y le quita más capas a la cebolla, muchas veces uno se encuentra con unas soluciones muy simples y elegantes. La mayoría de las personas no invierte el tiempo o la energía para llegar a eso. Nosotros creemos que nuestros clientes son inteligentes y quieren productos bien pensados”. –Entrevista a MSNBC y Newsweek, octubre 14 de 2006.

“El porcentaje del mercado que tiene Apple es más grande que el de BMW o Mercedes o Porsche en el mercado de automóviles. ¿Qué tiene de malo ser BMW o Mercedes?” –Macworld, 2004.

“De vez en cuando llega un producto revolucionario que cambia todo. Uno tendría mucha suerte trabajar en tan solo uno de ellos en su carrera. Apple ha tenido mucha suerte al poder introducir varios de estos productos al mundo”. –Anuncio del iPhone, enero 9 de 2007.

Sobre la competencia:

Revista Playboy: ¿Está diciendo que la gente que creó el PCjr (IBM) no tiene el mismo tipo de orgullo que usted en sus productos?

Steve Jobs: “Si lo tuvieran, no hubieran hecho el PCjr”. –Revista Playboy, 1985

“Equipo, resulta que el señor Michael Dell no es perfecto para predecir el futuro. Basándose en el cierre del mercado hoy, Apple vale más que Dell. Las acciones suben y bajan, las cosas pueden ser diferentes mañana, pero creo que vale la pena reflexionar. Steve”. –Correo electrónico de Steve Jobs a sus empleados en referencia a la sugerencia que le hizo Michael Dell años antes a Jobs de que debería liquidar Apple y devolverle la plata a los accionistas. 15 de enero de 2006.

“La verdad, en este momento Apple y Dell son las únicas dos empresas que están ganando dinero en este negocio. Ellos la hacen siendo Wal-Mart (la cadena de hipermercados más grande del mundo), nosotros la hacemos innovando”. –Cita no referenciada pero siempre atribuida a Steve Jobs.

Lector MacRumors.“Steve, ¿podrías por favor explicar la necesidad detrás de la herramienta pasiva para el rastreo de posicionamiento que está integrada a mi iPhone? Es un poco enervante saber que mi posición está siendo rastreada todo el tiempo. Quizás podrías aclararme esto antes de que me cambie a un Droid. Ellos no me rastrean”.

Steve Jobs: “Sí lo hacen. Nosotros no rastreamos a nadie. La información que está circulando es falsa”. –Correo electrónico de Steve Jobs a un cliente preocupado, abril 25 de 2011.

Sobre Microsoft y Bill Gates:

“El único problema con Microsoft es que no tienen gusto. No tiene absolutamente ningún gusto. Y no lo digo de manera pequeña, lo digo de manera grande, en el sentido que no tiene ideas originales, y que no le mete mucha cultura a sus productos”. –Documental para la PBS, ´Triumph of the Nerds’, 1996.

“Si yo estuviera a cargo de Apple, le exprimiría todo su valor al Macintosh y me pondría a trabajar en el próximo gran salto. Las guerras de PC se acabaron. Finiquitadas. Microsoft ganó hace rato”. –Revista Fortune, 1996.

“Estoy triste, pero no por el éxito de Microsoft, no tengo ningún problema con su éxito. En gran parte se han ganado su éxito. Tengo problema con que hacen productos muy de tercera categoría”. –Documental para la PBS, ´Triumph of the Nerds’, 1996.

“Le deseo lo mejor, de verdad que sí. Solo pienso que él y Microsoft son un poco miopes. Sería un tipo más abierto si hubiera consumido ácido una vez o si hubiera ido a un ‘ashram’ cuando era joven”. –En referencia a Bill Gates en el diario The New York Times, enero 12 de 1997.

Sobre el diseño:

“En el vocabulario de la mayoría de las personas, el diseño significa apariencia. Es decoración de interiores. Es la tela de las cortinas o la del sofá. Pero para mí, nada podría estar más lejos del significado del diseño. El diseño es el alma fundamental de una creación del hombre que termina expresándose en capas exteriores sucesivas de un producto o servicio”. –Sitio de CNN Money, enero 24 de 2000.

Sobre el dinero:

“Saben, mi reacción principal frente a este tema del dinero es que es chistoso toda la atención que se le pone, porque difícilmente es la cosa más perspicaz o valiosa que me ha pasado.” –Revista Playboy, 1985.

“Ser el hombre más rico en el cementerio no mi importa. Irme a la cama en la noche diciendo que hemos creado algo maravilloso… eso es lo que me importa.” –Diario The Wall Street Journal, mayo 25 de 1993.

Sobre la vida:

“Quiero dejar un campanazo en el universo” –Cita no referenciada pero siempre atribuida a Steve Jobs.

“Su tiempo es limitado así que no lo desperdicien viviendo la vida de alguien más. No se dejen atrapar por dogmas, que es vivir con los resultados del raciocinio de otras personas. No dejen que el ruido de las opiniones de los demás ahogue su voz interior. Y lo más importante, tengan el coraje de seguir su corazón y su intuición. De alguna manera ellos ya saben lo que uno de verdad quiere ser. Todo lo demás es secundario”. –Discurso de graduación de la Universidad de Santford, junio de 2005.

Sobre la muerte:

“Recordar que pronto estaré muerto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de la vida.  Porque casi todo –todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo a la humillación o al fracaso– se cae ante la muerte, dejando solo aquello que de verdad importa. Recordar que uno va a morir es la mejor forma que conozco para evitar la trama de pensar que uno tiene algo para perder. Ya están desnudos. No hay razones para no seguir su corazón”. –Discurso de graduación de la Universidad de Santford, junio de 2005.

Es mucha sabiduría en unas pocas palabras, ¿pero cuál de estas citas es su favorita? Como lo mencioné al comienzo, para mí las más memorables son las últimas dos, pero en particular la visión de Steve de la muerte ha resonado en mi vida durante los últimos años. No la había escuchado hasta hace poco, pero de alguna manera siempre he estado de acuerdo.

En mi opinión, cuando pasan cosas malas uno debe preguntarse si le van a costar la vida. Si la respuesta es negativa, los problemas no son tan graves como uno cree y, tengan o no solución, tarde o temprano serán solo una hoja más en la jungla que es el pasado de cada indivduo.

Fuente: http://www.enter.co

 

Pasión por la lectura

Por: Richard Brooks/ Ciudad de Panamá. Carmen García Villalaz, colabora los Sábados en Tertulia Literaria por Radio Panamá 94.5 fm, es una lectora voraz, hoy comparto sus reflexiones.
“Recuerdo cuando organicé las lecturas que haría durante los siguientes 5 años, contaba 18 años y de forma mágica, cayó en mis manos una colección de la editorial Penguin, con obras de Pushkin, Dostoievski, Tosltoi, Turgenev y Lermontov. Consideré resueltos los próximos 5 años.
Me convertí en fanática de Bulgakov, Evstushenko, Ostrovski, Solzchenitzin, Nabokov y Pasternak. Descubrí en el carácter ruso, la coherencia de su espíritu siempre cargado de pasión y de torturas existenciales: el eterno frío y el vodka, los suculentos manjares y los raros platillos. Las descripciones sobre los ricos y los pobres son las más perfectas, trascendentales, sublimes, que he tenido la dicha de leer. Es la referencia sin subterfugios del alma y de la conducta humana.
Mi corazón se impregna de nostalgias al recuerdo de aquella época, la devoción por esas lecturas es solo comparable al amor que siento por mis hijos. El apremio por llegar a mi casa y tomar amorosamente el libro que leía en ese entonces, la terrible sensación de vacío al terminar de leerlo y la eterna pregunta, como en el amor, ¿volveré a sentir lo mismo? Una vez, hemos vivimos lo que es el amor, creamos en nosotros la capacidad de volver a amar mucho más y mejor aún. Hablo del amor real, no de aventuras pasajeras, esas se queman como hojas secas, en cualquier hoguera.
Durante años, leí incansablemente, hice de las obras y sus autores mis compañeros más fieles y apasionados, mis tertulias de eternos diálogos y de intercambios intelectuales, del cómo vivir, de la magia de la lectura y la gran pasión que se desprende de ésta, para muchos es un entretenimiento, mientras que para otros, es la vida misma.
Entre los rusos, guardo especial afecto por Dostoievski y su espíritu torturado, qué habilidad tan extraordinaria para leer el alma humana con las bajezas y grandezas, de las cuales somos capaces los seres humanos. Los valores de la sociedad se muestran al desnudo en El idiota, palpamos que los problemas de entonces están vigentes, hoy actuamos en un mundo donde la bondad, el sacrificio y la comprensión nos convierten en seres catalogados de tontos, débiles e incapaces. Muchas veces decimos, que el mundo ha cambiado, pienso más bien que son los valores y la educación lo que están en crisis, vivimos en la mediocridad. Ya no aspiramos a lo mejor, nos conformamos con cosas medio hechas, creo que la época de la excelencia ha llegado a su fin, como lo demuestran El hombre mediocre de José Ingenieros y La rebelión de las masas de Ortega y Gasset. Hombres a medias sin una visión de futuro sin sueños grandiosos y nobles.
El retrato de la vida y de los hombres, solo lo encontramos en los libros, ellos nos dan el conocimiento, los viajes que no hemos realizado y muchas veces los amores que no hemos logrado. Nos pueden dar también sueños y anhelos y sentir que hemos vivido al mejor estilo de nuestras aspiraciones, sin haber despegado nuestros ojos de muchas páginas impresas.
Cuando veo un libro, no puedo evitar acariciarlo, mirarlo con aprecio y curiosidad y olerlo, sobre todo olerlo, ese olor a tinta, a papel, a imprenta y utopías por descubrir, esa sensación es lo más seductor que, de tiempo en tiempo, pasa por mi vida. Sin embargo, es la más auténtica de las pasiones. El libro solo sabe dar y yo, fanática lectora, solo sé tomar todo lo que me ofrecen.
¡Ah! Los rusos, Raskolnikov con sus tremendas torturas, tentaciones y pobreza, Alyosha con su ecuanimidad y Mishkin con el cual nunca me fue difícil identificarme y en algún momento sentí que éramos realmente espíritus afines.
¡Ah! Y el hombre ignora, que la única posesión de gran valor que tiene en su haber, se encuentra en su cerebro y está archivada en su memoria. Y eso son los libros”.
Yo, Richard Brooks, soy un lector de milenios, aprendí a leer en Las Cuevas de Altamira, fui escriba de los faraones, le enseñé el alfabeto a los fenicios, grabé la historia de Babilonia en fantásticos ladrillos, le conté a Cervantes, en el cautiverio de Argel, las locuras de un hidalgo de La Mancha, confieso mi admiración por una gran lectora, como lo es Carmen García Villalaz.

¿Están nuestros jóvenes aprendiendo lo que la sociedad moderna necesita de ellos?

Según el exitoso escritor Thomas Friedman el mundo está viviendo cambios sorprendentes. Se está “aplanando”, como consecuencia de la globalización y la revolución digital. Este aplanamiento está propiciando una nueva era de colaboración entre individuos y comunidades, como nunca antes se había visto, que está afectando el modo de hacer negocios, el papel que deben jugar los gobiernos, el mundo laboral y las relaciones entre las personas.

Un video originalmente creado por Karl Fisch, y actualizado por Scott McLeod (¿Did you know?), expresa con mucha nitidez los cambios que estamos viviendo. En particular, señala algunas proyecciones para los próximos años:

* Los 10 trabajos más demandados para el año 2010, no existían en el año 2004.

* Los estudiantes de hoy:

•   Deberán realizar trabajos que aún no existen.

•  Tendrán que usar tecnologías que aún no han sido inventadas.

•   Se verán enfrentados a resolver problemas que aún no imaginamos.

¿Está nuestro sistema educativo preparando a los jóvenes para desempeñarse en esta compleja y cambiante sociedad global o, por el contrario, carga con una pesada mochila de costumbres y tradiciones que le impiden ver y actuar frente a las profundas transformaciones que enfrentamos?

Las habilidades que antes sirvieron para desenvolverse en el mundo, claramente hoy no son suficientes. Los jóvenes necesitan nuevas competencia para habitar esta sociedad de la información.

Distintas instituciones han avanzado en la sistematización de estas competencias (ej: “partnership for 21st century skills”), llamadas genéricamente “competencias esenciales del siglo 21”. Parten reconociendo la importancia de las asignaturas curriculares básicas: lenguaje, matemáticas, ciencias, historia y geografía, arte, y se complementa con categorías de competencias:

 

1. Temas interdisciplinarios del Siglo XXI:

* Conciencia global: comprender y atender temas globales, aprender de y trabajar colaborativamente con personas que representan diversas culturas, religiones y estilos de vida, etc.

* Alfabetismo económico, financiero y de emprendimiento.

* Participar efectivamente en la vida civil, ejercer los derechos y obligaciones ciudadanos a nivel local, estatal, nacional y global.

* Conocimiento básico sobre salud: comprender las medidas preventivas tanto en la salud física como en la mental, usar la información disponible para tomar decisiones adecuadas respecto a la salud.

 2. Competencias de aprendizaje e innovación: hacen énfasis en creatividad e innovación (originalidad, apertura a perspectivas nuevas y diversas), pensamiento crítico y resolución de problemas (tomar decisiones, enmarcar, analizar y sintetizar información con el objeto de solucionar problemas y responder preguntas, entender la interconexión entre sistemas…), comunicación y colaboración (articular pensamientos e ideas con claridad y efectividad mediante comunicación oral y escrita, demostrar habilidad para trabajar en grupos,…).

3. Competencia en manejo de información: acceder a información de manera efectiva y eficiente, evaluarla críticamente y hacer uso de ella de manera acertada, con conocimiento de los temas éticos y legales involucrados. En las competencias TIC, utilizar adecuadamente tecnologías digitales, herramientas de comunicación.

4. Habilidades para la vida personal y profesional: flexibilidad y adaptabilidad, iniciativa y autodirección, habilidades sociales y transculturales, productividad y confiabilidad, liderazgo y responsabilidad.

Son numerosas las encuestas realizadas en EE.UU. que reflejan la enorme brecha entre la importancia que los ciudadanos le asignan a estas competencias y la percepción que ellos tienen respecto de la forma en que el sistema educativo se hace cargo de ellas, lo cual crea una gran frustración frente a la educación actual.

Una pregunta relevante es cómo medimos estas competencias. Los sistemas de medición estandarizados de los países habitualmente se hacen cargo de evaluar los contenidos curriculares. Un proyecto de cooperación entre la OECD y Enlaces del Ministerio de Educación, con apoyo del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas de Educación (CEPPE) se encuentra en pleno desarrollo. Tiene por objetivo desarrollar nuevos instrumentos para medir algunas de estas competencias, los que estarán disponibles a fines de este año.

La otra pregunta es ¿cómo se introducen estas competencias en nuestro sistema educativo? En Chile, el currículo es uno de los instrumentos que más incidencia tiene sobre las prácticas pedagógicas, es de carácter obligatorio y permite intencionar un piso mínimo de habilidades para todos los estudiantes.

Fuente: http://blog.latercera.com